domingo, 16 de septiembre de 2012

EL JURAMENTO DE LOS HORACIOS

En tiempos del rey Tulo Hostilio se enfrentaron en guerra Roma y Alba Longa. Para evitar que hubiera un gran derramamiento de sangre entre dos pueblos hermanos, se acudió a una solución especial: había unos trillizos, los Curiacios, en el ejército albano y otros trillizos, los Horacios, en el ejército romano; se acordó que  lucharían ellos solos y los que resulten vencedores darían la victoria a su pueblo.
El combate se desarrolló  a la vista de ambos ejércitos,  cada  bando animando  a sus campeones. Al primer choque de los seis combatientes, murieron dos de los Horacios y quedaron  heridos los tres Curiacios, que rodearon al Horacio ileso. Ante la desesperación de los romanos, éste escapa corriendo. Los albanos animaron a los Curiacios para que acabaran con él. Al perseguirle. El  menos herido  de los curiacios  es el que le sigue más de cerca. Horacio se volvió y lo venció. Para cuando llegó el segundo le resultó más fácil aún. La muerte del tercero no le presentó ninguna dificultad. Así Roma quedó vencedora de Alba.

Está famosa tragedia esta recogida en la obra del dramaturgo Pierre Carneille y basándose en ella JACQUES-LOUIS DAVID realiza en 1784 su primera gran obra.   En la escena vemos a los hermanos Horacios prestando juramento de sacrificar sus vidas  por Roma.  El pintor emula  a unos actores en el escenario, posturas idénticas, piernas separadas y brazos en alto.  Su padre les entrega las espadas, mientras su madre y hermanas permanecen en un rincón acongojadas.