miércoles, 12 de septiembre de 2012

ALBERTO CARPO




Una vez leí "mi amigo murió pero no en mi alma ni en mi casa, porque heredé su tocadiscos y su colección de discos"- pues algo así me pasa a mí con MANFRED SCHWARZ... NÓS (la academia)  era como un lugar de peregrinación- no importaba mucho si no había en casa pero un amigo no se iba nunca con las manos vacías, y cuando EL SOÑADOR nos dejó yo heredé amigos, entre otros a Manfred.

Venía por casa y me contaba historias- su vida como mercenario en Vietnam, su matrimonio alli con una nativa. Su matrimonio anterior con una alemana y los dos celebrados en Vigo...

El caso es que mi amigo Manfred había llegado a Vigo con "un aura de entendido en arte" y, claro, los artistas lo encumbraron al Olimpo, pero cuando el dinero se acaba  "el aura" tambien desaparece.   Se sentaba en mi casa, con una cerveza en la mano y yo le decía: Manfred, en este momento somos "dos desheredados de la fortuna", pero mientas yo esté aqui por lo menos  tendremos para comer-  "A mi que me de para cervezas, por favor" -decía.  Su último "GOL" artístico fue su MUSEO DEL CARTEL.  Recibía carteles de todo el mundo, todas las instituciones mundiales colaboraban con el MUSEO DEL  CARTEL DE VIGO.  Riendo me decía con su acusado acento alemán:  "Espero que nunca vengan a ver el  museo, porque los tendría que meter en el desván." 

 Una vez  se enteró que yo iba a Alemania y me dijo que le recogiera unos carteles en Berlín. LLegué a la ciudad un viernes y llamé a la Bauhaus para saber si podìa recoger los carteles el sabado- "por supuesto"- y allí me estaban esperando como si llegase una personalidad.  El lunes siguiente fue a la Universidad Humboldt de Berlín, tan pronto se enteraron que yo era "la secretaria del MUSEO DE CARTELES DE VIGO" me llevaron a una sala y me dijeron que cogiera todos los carteles que quisiera.

Llegó un momento que le aconsejé que volviera a Alemania porque su estado de salud se iba deteriorando.  Nos enviamos mails durante una temporada, lo último que supe es que el corazón le fallaba, despues silencio....pero yo heredé su colección de discos, su pequeña tele, cuadritos que le regalaban pintores y carteles...

Hoy me acordé de mi amigo Manfred porque colgué un cuadrito con una dedicatoria: Se dijo: Si un alemán encuentra una lata de conservas hace un tanque de guerra, pero yo digo "Si encuentras un alemán te sale un coleccionista de arte"
A Manfred feliz de haberte conocido
ALBERTO CARPO- Vigo, 28-1-87

Y yo, pobre de mi, pobre ignorante! me pregunté ¿Quien es Alberto Carpo? El cuadrito que tenía ante mis ojos me encantaba y busqué- leo en el IDEAL GALLEGO




  Alberto Carpo, pintor coruñés nacido en 1936- Formado Alberto en l L´École Supérière des Arts Modernes de Paris, en la década del 60, cuando aún estaba en auge el existencialismo, se respira en su obra todavía este espíritu, que él consigue plasmar con su singular figuración expresionista de tonos agrios. Ahí, en dolorosa evocación, suenan las conmovedoras notas violáceas del “Ne me quite pas” de Jacques Brel: déjame ser la “L´ombre de ton ombre”.

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No me dejes
Es necesario olvidar
Todo se puede olvidar
Quien se escapa ya
Olvidar el tiempo
De los malentendidos
Y el tiempo perdido
A saber cómo
Olvidar estas horas
Quiénes mataban a veces
A golpes de porqué
El corazón de la felicidad
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes

Yo te ofreceré

Perlas de lluvia
Llegadas del país
Donde no llueve
Yo cavaré la tierra
Hasta después de mi muerte
Para cubrir tu cuerpo
De oro y de luz
Haré un ámbito
Donde el amor será rey
Donde el amor será ley
Donde serás reina
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes

No me dejes

Yo te inventaré
Unas palabras absurdas
Que te incluirá
Yo te hablaré
De esos amantes
Quien vio dos veces
Sus corazones abrazarse
Yo te diré
La historia de este rey
Muerto de no haber
Podido encontrarte
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes

A menudo vimos

Reflejarse el fuego
De un antiguo volcán
Que se creía demasiado viejo
Es, parece
de las tierras quemadas
Dando más trigo
Que mejor abril
Y cuando viene la noche
Para que un cielo brille
El rojo y el negro
No se casan
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes

No me dejes

No voy a llorar más
No voy a hablar más
Me esconderé allí
Al mirarte
Bailar y sonreír
Y a escucharte
Cantar y luego reir
Déjame hacerte
La sombra de tu sombra
La sombra de tu mano
La sombra de tu perro
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes