lunes, 29 de agosto de 2022

Vittore Carpaccio




 Venecia (?), hacia 1460/1466 - Venecia, 1525/1526

De Vittore Carpaccio tenemos poca información relativa a su formación como pintor y primeras obras, dándose por seguro un aprendizaje en Venecia, que tradicionalmente se ha situado en el entorno de los Bellini, aunque estudios recientes han propuesto como maestro a Lazzaro Bastiani. Organizó un prestigioso taller en el que trabajaron sus hijos Pietro y Benedetto, que también se dedicaron a la pintura. 

En su obra se detectan influjos de Antonello da Messina, Giovanni Bellini y de la pintura ferraresa. Su fama está cimentada sobre los grandes ciclos que realizó para las scuole y cofradías venecianas. El primero de ellos, fechado entre 1490 y 1494, y actualmente expuesto en la Galleria dell’Accademia de Venecia, fue para la Scuola de Sant’Orsola, con escenas de la vida de la santa. El conjunto consta de ocho lienzos de grandes dimensiones, y en él se detectan rasgos que definirán su pintura posterior, como son el gusto por los pormenores y el afán anecdótico, que se integra en la narración de modo natural. Una tela de esta serie, La llegada de santa Úrsula a Colonia, es su primera obra firmada y fechada en 1490. 

El siguiente encargo importante, dentro de sus ciclos decorativos, fue el de la Scuola Grande di San Giovanni Evangelista, para donde pintó El milagro de la reliquia de la Santa Cruz, hoy en la Galleria dell’Accademia. Entre 1502 y 1508 trabajó en San Giorgio degli Schiavoni ilustrando Las vidas de san Jorge y san Jerónimo, serie conservada in situ. Entre sus últimos ciclos se encuentra, entre 1511 y 1520, el de San Esteban, cuyos lienzos están repartidos entre varios museos y colecciones. 

Carpaccio fue pionero en el uso de la tela como soporte para la pintura y la empleó tanto en sus ciclos narrativos como en los retablos. Su pintura, con el cambio de siglo, perdió vigor por las renovaciones estéticas propugnadas precisamente en Venecia por Giorgione y Tiziano. Entre sus pinturas de caballete destacamos La Virgen y el Niño con san Juan Bautista, en el Städelsches Kunstinstitut de Frankfurt, La Presentación de Jesús en el templo, en la Galleria dell’Academia, Santo Tomás de Aquino entronizado de la Staatsgalerie de Stuttgart y las célebres Dos damas venecianas, del Museo Correr de Venecia. Asimismo gozó de un gran prestigio como retratista, que traspasó las fronteras venecianas, lo que le llevó a recibir encargos de las más importantes familias de Italia.


Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

viernes, 12 de agosto de 2022

David Teniers II

 



Amberes, 1610-Bruselas, 1690

David Teniers II se formó con su padre, un comerciante de arte y pintor de pequeños cuadros de historia, pero desde joven se apartó de los temas tratados por su progenitor, sintiéndose atraído por las escenas de género y la pintura de Adriaen Brouwer. Se unió al gremio de pintores de Amberes entre 1632 y 1633, años en los que también están fechadas sus primeras obras. En 1637 se casó con Anna Brueghel, la hija de Jan Brueghel. Durante la década de 1630 produjo pequeñas piezas religiosas encargadas por el marchante Crysostoom van Immerseel, destinadas al mercado de arte español. Sin embargo, en Amberes, sus escenas de género, muy parecidas a las de Brouwer, fueron muy solicitadas, alcanzando precios altos y convirtiéndole en uno de los pintores de más éxito del momento. 

En 1644 fue elegido decano del gremio de pintores de su ciudad. Durante su estancia en Amberes realizó encargos para Antoine Triest, obispo de Brujas, uno de los patronos más importantes del país, y a partir de 1647 comenzó a trabajar para el archiduque Leopoldo Guillermo, gobernador de las Provincias del Sur. 

En la década de 1640 Teniers comenzó a situar sus escenas de género al aire libre, presentándolas desde un punto de vista frontal e incluyendo en ellas grupos de nobles que, entretenidos, actúan de espectadores en las fiestas populares. Tras la muerte de Jan van den Hoecke en 1651, entró oficialmente al servicio del archiduque como pintor de cámara, trasladándose a Bruselas. 

En su nuevo cargo, asumió la responsabilidad de ampliar la magnífica colección de arte de Leopoldo Guillermo, viajando a Londres con el encargo de adquirir obras italianas, especialmente venecianas, de la colección del rey Carlos I de Inglaterra. En 1660, se publicó el Theatrum pictorium, que editó él mismo, donde reprodujo en grabados una selección de obras de la colección de su patrono. Continuó trabajando para el sucesor de Leopoldo Guillermo, don Juan de Austria, y realizó encargos de la reina Cristina de Suecia, el príncipe Guillermo II de Orange y especialmente para el rey Felipe IV de España. En las obras de su última etapa, a partir de 1660, domina el tema de las escenas pastorales.


Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

jueves, 11 de agosto de 2022

EL SIGLO DE ORO EN ESPAÑA

 


 


El siglo XVII fue de profunda crisis económica en la península ibérica; sin embargo, recibió el apodo de Siglo de Oro en el terreno religioso, cultural, artístico, literario, etc. La Reforma católica tuvo sus principales teólogos en España y sus postulados rigieron la codificación artística en nuestro país más allá que en cualquier otra nación del ámbito católico europeo. 

                                                 San Martín y el mendingo, del Greco

A esta situación contribuyó el hecho de que el absolutismo monárquico predominante en toda Europa se viera más atenuado ante el poder eclesiástico. Tal situación influye de manera determinante sobre las artes, que serán encargadas en un 90% por la Iglesia, lo que marca el predominio del tema religioso en detrimento de la mitología, pinturas de guerra y profanas. 

                    Ángel despertando al profeta Elías, de Juan Antonio de Frías y Escalante
Los óleos encargados son con frecuencia de gran tamaño; emplean colores vivos y muy variados, resaltados por varios focos de luz que provienen de todos los lados, contrarrestándose unos a otros, creando grandes sombras y zonas iluminadas. Los personajes aparecen en posturas muy dinámicas, con rostros y gestos muy expresivos puesto que el Barroco es la época del sentimiento.

Las composiciones grandiosas, con personajes vestidos ricamente, en alegorías religiosas o mitológicas, las grandes escenas de corte o de batalla, son los ejemplos más evidentes del arte barroco. Sobre este tema en particular resulta muy conocido el cuadro de Velázquez llamado Las Lanzas.