miércoles, 3 de marzo de 2010

Mariano Salvador Maella



Mariano Salvador Maella nació en Valencia en 1739. Sus primeras lecciones artísticas las recibió de su padre, un pintor valenciano poco conocido, que descubrió las facultades de su hijo para el dibujo y lo envió a Madrid para que se formara junto a Felipe de Castro, quien lo introducirá en el gusto neoclásico.
En 1752 ingresa en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y recibe clases de Antonio González Velázquez, el profesor de pintura de la institución, con cuya hija se casará años más tarde.




En 1757, cuando acaba sus estudios, viaja a Roma por su cuenta para contemplar las grandes obras clásicas, reforzando su gusto academicista.

A su regreso a Madrid es nombrado Académico de mérito gracias a los éxitos obtenidos en la capital italiana y comienza a colaborar en la decoración del Palacio Real de Madrid bajo la dirección de Mengs. El gusto neoclásico de Mengs influirá de forma decisiva en él.

En 1774, cuando es nombrado pintor de Cámara, centra su labor artística al servicio de la Monarquía. Abarcará numerosos campos y variados géneros como la pintura al fresco, al temple, el retrato, la marina y el género religioso.

El tiempo descubriendo la Verdad, Hércules ante la Virtud y el Vicio, La apoteosis de Adriano y La unión de las Virtudes Cardinales son algunos de los frescos decorativos que realizó en el Palacio Real de Madrid.



En Aranjuez ejecutó las Cuatro Estaciones, La agricultura y los cuatro elementos o España y las cuatro partes del mundo, con los escudos de España, Parma y Austria y las alegorías del Comercio, Industria y Bellas Artes.

Junto a Francisco Bayeu, fueron los dos pintores mejor considerados en Palacio tras la marcha de Mengs y aunque entre ambos hubo cierta competencia, en alguna ocasión se les encargaron obras en común, como en la colegiata de La Granja o en la Catedral de Toledo.



Al mismo tiempo, colaborará en la Real Fábrica de Tapices y realizará numerosos retratos de la familia real, convirtiéndose tras la marcha de Mengs, en el retratista oficial de la Casa Real.
Destacan el retrato de Carlos III con el hábito de su Orden; el de la Infanta Carlota Joaquina con un vestido de color rosa y portando un canario en la mano derecha; La familia de Carlos IV y un Autorretrato.

Los temas religiosos también abundan en su producción de esta época. Trató la figura de la Virgen y creó un tipo de Inmaculada que repetirá a lo largo de su vida. Entre los mejores ejemplos son la que tenemos en el Palacio de Aranjuez y en San Francisco el Grande.


Otras obras religiosos son San Antonio de Papua, San Esteban, Descendimiento, Santo Tomás de Villanueva repartiendo limosna y San Carlos Borromeo dando la comunión a los apostolados de Milán.

Su actividad en los sitios reales fue intensa y brillante, llegó a ser Director de Pintura de la Academia de San Fernando en 1792 y más tarde, Director General.


En 1799 será nombrado Primer Pintor de Cámara y encargado de la custodia y restauración de todos los Reales Sitios.
Cuando se produce la caída de Carlos IV y llega al trono José I, la situación de Maella cambia. Seguirá manteniendo su cargo y sirviendo al nuevo monarca francés, por lo que será tachado de afrancesado y en el momento en que Fernando VII regresa al trono, es apartado de la Corte con una pensión de 12.000 reales anuales. Vicente López le sustituirá como Primer Pintor de Cámara y también como Director de la Academia de San Fernando.

Mariano Salvador Maella muere finalmente en Madrid el 10 de mayo de 1819. Es uno de los principales artistas de la Ilustración.

ref-
arteespana

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