martes, 13 de septiembre de 2022

Aelbert Jacobsz. Cuyp





 Dordrecht, 1620-1691

elbert Cuyp nació en Dordrecht en 1620 en el seno de una familia de artistas: su abuelo Gerrit Gerritsz. fue un notable artesano, y su padre Jacob y su tío Benjamin Gerritsz. ejercieron también como pintores. Cuyp fue el apodo que Jacob Gerritsz. comenzó a usar a partir de 1617, y su uso se extendió al resto de la familia. 

El primer maestro de Aelbert fue su padre. Durante los primeros años de la década de 1640 ambos colaboraron estrechamente en varios lienzos, en los que Aelbert pintaba el escenario paisajístico a los grupos de figuras de su padre. En esta etapa hizo un primer viaje a lo largo de Holanda y del Rin, realizando dibujos de Rhenen, Arnhem, Amersfoort, Utrecht, Leiden y La Haya. Sus primeras obras están inspiradas en la pintura «tonal» de Jan van Goyen, Salomon van Ruysdael y Herman Saftleven II, pero mostrando una preferencia por las gamas monocromáticas de amarillos a diferencia de las tonalidades, grises y pardas, características de los pintores tonales.

A partir de 1645 la obra de Cuyp acusa los influjos de los paisajistas italianizantes, en especial de Jan Both y Herman van Swanevelt. En este periodo introdujo en sus paisajes la luz de sol dorada, vistas escarpadas, y árboles altos y alargados; todos ellos elementos típicos de la escuela de Utrecht. En 1652 hizo un nuevo viaje por el Rin y el Waal, llegando hasta Cleve, Elten y Emmerich, en cuyo transcurso tomó nuevamente numerosos dibujos que fueron fuente de inspiración para sus composiciones posteriores. Su tema más frecuente fue el paisaje con animales, pero también ejecutó marinas, naturalezas muertas y retratos.

En 1658 contrajo matrimonio con Cornelia Boschman, viuda adinerada de un gobernador local y nieta del teólogo Franciscus Gomarus. Cuyp dejó de pintar tras su matrimonio, dedicándose a los negocios y a asuntos de su iglesia y de su ciudad. Fue diácono y oficial gobernante de la iglesia Reformada, gobernador de la institución de caridad más importante de la urbe y, en 1679, se convirtió en miembro del Tribunal del Sur de Holanda. Su principal discípulo fue Abraham van Calraet, cuyas obras han sido frecuentemente atribuidas a Cuyp.



Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

lunes, 12 de septiembre de 2022

Ulrich Apt (el Viejo)

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1460-Augsburgo, 1532

 Artista alemán, hijo del también pintorAugsburgo (?),  Peter Apt, nació hacia 1460 y está documentado como maestro, en 1481, en Augsburgo. En esta ciudad organizó, junto a sus tres hijos, un próspero taller que recibió numerosos encargos. El método de trabajo en es te obrador ha hecho muy difícil distinguir la mano individual de los distintos artistas que allí trabajaron, debido a la similitud de estilo entre ellos. 

El hijo mayor, Jacob, se convirtió en maestro en 1510 y murió en 1518. El segundo, Ulrich Apt, el Jo ven, trabajaba como pintor en 1512 y siguió activo hasta 1520. Finalmente, el pequeño, Michael, adquirió la condición de maestro en 1520 y está documentado, ejerciendo como pintor, hasta 1527. En cualquier caso, el director del taller era, sin ninguna duda, Ulrich Apt, el Viejo, que murió en Augsburgo en 1532. 

Se ha insistido en la posibilidad de que Ulrich Apt hiciera un viaje a los Países Bajos, de vital importancia para el desarrollo de su estilo, que acusó de manera sustancial la influencia de la pintura neerlandesa; nuestro artista se convirtió en uno de los principales estandartes de su difusión en Alemania. Frente a otros talleres florecientes en Augsburgo, como el de Hans Holbein, el Viejo, y Hans Burgkmair, que se sumaron a la tendencia italiana y, especialmente, al colorido veneciano, el taller de Ulrich Apt recogió, por el contrario, la herencia neerlandesa. Entre las obras que se le han atribuido —como se ha dicho, es muy difícil asignarle alguna en particular por los problemas estilísticos inherentes a la actividad de su taller—, están el Retrato de un hombre anciano, de la colección de Liechtenstein, pintura en la que se encontró su firma, y el retablo de La Crucifixión, encargado por la familia Rehlinger, en Augsburgo.


Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

lunes, 29 de agosto de 2022

Vittore Carpaccio




 Venecia (?), hacia 1460/1466 - Venecia, 1525/1526

De Vittore Carpaccio tenemos poca información relativa a su formación como pintor y primeras obras, dándose por seguro un aprendizaje en Venecia, que tradicionalmente se ha situado en el entorno de los Bellini, aunque estudios recientes han propuesto como maestro a Lazzaro Bastiani. Organizó un prestigioso taller en el que trabajaron sus hijos Pietro y Benedetto, que también se dedicaron a la pintura. 

En su obra se detectan influjos de Antonello da Messina, Giovanni Bellini y de la pintura ferraresa. Su fama está cimentada sobre los grandes ciclos que realizó para las scuole y cofradías venecianas. El primero de ellos, fechado entre 1490 y 1494, y actualmente expuesto en la Galleria dell’Accademia de Venecia, fue para la Scuola de Sant’Orsola, con escenas de la vida de la santa. El conjunto consta de ocho lienzos de grandes dimensiones, y en él se detectan rasgos que definirán su pintura posterior, como son el gusto por los pormenores y el afán anecdótico, que se integra en la narración de modo natural. Una tela de esta serie, La llegada de santa Úrsula a Colonia, es su primera obra firmada y fechada en 1490. 

El siguiente encargo importante, dentro de sus ciclos decorativos, fue el de la Scuola Grande di San Giovanni Evangelista, para donde pintó El milagro de la reliquia de la Santa Cruz, hoy en la Galleria dell’Accademia. Entre 1502 y 1508 trabajó en San Giorgio degli Schiavoni ilustrando Las vidas de san Jorge y san Jerónimo, serie conservada in situ. Entre sus últimos ciclos se encuentra, entre 1511 y 1520, el de San Esteban, cuyos lienzos están repartidos entre varios museos y colecciones. 

Carpaccio fue pionero en el uso de la tela como soporte para la pintura y la empleó tanto en sus ciclos narrativos como en los retablos. Su pintura, con el cambio de siglo, perdió vigor por las renovaciones estéticas propugnadas precisamente en Venecia por Giorgione y Tiziano. Entre sus pinturas de caballete destacamos La Virgen y el Niño con san Juan Bautista, en el Städelsches Kunstinstitut de Frankfurt, La Presentación de Jesús en el templo, en la Galleria dell’Academia, Santo Tomás de Aquino entronizado de la Staatsgalerie de Stuttgart y las célebres Dos damas venecianas, del Museo Correr de Venecia. Asimismo gozó de un gran prestigio como retratista, que traspasó las fronteras venecianas, lo que le llevó a recibir encargos de las más importantes familias de Italia.


Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

viernes, 12 de agosto de 2022

David Teniers II

 



Amberes, 1610-Bruselas, 1690

David Teniers II se formó con su padre, un comerciante de arte y pintor de pequeños cuadros de historia, pero desde joven se apartó de los temas tratados por su progenitor, sintiéndose atraído por las escenas de género y la pintura de Adriaen Brouwer. Se unió al gremio de pintores de Amberes entre 1632 y 1633, años en los que también están fechadas sus primeras obras. En 1637 se casó con Anna Brueghel, la hija de Jan Brueghel. Durante la década de 1630 produjo pequeñas piezas religiosas encargadas por el marchante Crysostoom van Immerseel, destinadas al mercado de arte español. Sin embargo, en Amberes, sus escenas de género, muy parecidas a las de Brouwer, fueron muy solicitadas, alcanzando precios altos y convirtiéndole en uno de los pintores de más éxito del momento. 

En 1644 fue elegido decano del gremio de pintores de su ciudad. Durante su estancia en Amberes realizó encargos para Antoine Triest, obispo de Brujas, uno de los patronos más importantes del país, y a partir de 1647 comenzó a trabajar para el archiduque Leopoldo Guillermo, gobernador de las Provincias del Sur. 

En la década de 1640 Teniers comenzó a situar sus escenas de género al aire libre, presentándolas desde un punto de vista frontal e incluyendo en ellas grupos de nobles que, entretenidos, actúan de espectadores en las fiestas populares. Tras la muerte de Jan van den Hoecke en 1651, entró oficialmente al servicio del archiduque como pintor de cámara, trasladándose a Bruselas. 

En su nuevo cargo, asumió la responsabilidad de ampliar la magnífica colección de arte de Leopoldo Guillermo, viajando a Londres con el encargo de adquirir obras italianas, especialmente venecianas, de la colección del rey Carlos I de Inglaterra. En 1660, se publicó el Theatrum pictorium, que editó él mismo, donde reprodujo en grabados una selección de obras de la colección de su patrono. Continuó trabajando para el sucesor de Leopoldo Guillermo, don Juan de Austria, y realizó encargos de la reina Cristina de Suecia, el príncipe Guillermo II de Orange y especialmente para el rey Felipe IV de España. En las obras de su última etapa, a partir de 1660, domina el tema de las escenas pastorales.


Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

jueves, 11 de agosto de 2022

EL SIGLO DE ORO EN ESPAÑA

 


 


El siglo XVII fue de profunda crisis económica en la península ibérica; sin embargo, recibió el apodo de Siglo de Oro en el terreno religioso, cultural, artístico, literario, etc. La Reforma católica tuvo sus principales teólogos en España y sus postulados rigieron la codificación artística en nuestro país más allá que en cualquier otra nación del ámbito católico europeo. 

                                                 San Martín y el mendingo, del Greco

A esta situación contribuyó el hecho de que el absolutismo monárquico predominante en toda Europa se viera más atenuado ante el poder eclesiástico. Tal situación influye de manera determinante sobre las artes, que serán encargadas en un 90% por la Iglesia, lo que marca el predominio del tema religioso en detrimento de la mitología, pinturas de guerra y profanas. 

                    Ángel despertando al profeta Elías, de Juan Antonio de Frías y Escalante
Los óleos encargados son con frecuencia de gran tamaño; emplean colores vivos y muy variados, resaltados por varios focos de luz que provienen de todos los lados, contrarrestándose unos a otros, creando grandes sombras y zonas iluminadas. Los personajes aparecen en posturas muy dinámicas, con rostros y gestos muy expresivos puesto que el Barroco es la época del sentimiento.

Las composiciones grandiosas, con personajes vestidos ricamente, en alegorías religiosas o mitológicas, las grandes escenas de corte o de batalla, son los ejemplos más evidentes del arte barroco. Sobre este tema en particular resulta muy conocido el cuadro de Velázquez llamado Las Lanzas.

viernes, 1 de julio de 2022

Giulio Carpioni




 Venecia, 1613-Vicenza, 1678

Giulio Carpioni nació en 1613, probablemente en Venecia. Está documentado por primera vez en 1630, fecha en la que comienza su formación como pintor en el taller de Alessandro Varotari, conocido como Padovanino. Desde el principio se aprecia en su estilo una búsqueda de realismo y objetividad a la manera de Saraceni, Jean Leclerc y otros venecianos, interés que posiblemente fue fruto del viaje que realizó a Bérgamo, en 1631, junto con su maestro y donde conoció la pintura lombarda. Sus primeras obras documentadas, La Glorificación (Vicenza, Museo Civico) y Martirio de santa Catarina (Vicenza), datan de 1647 y 1648. Su pintura también acusa los influjos de los Bamboccianti, en especial de Pietro Vecchia.

Desde 1638 está documentado en Vicenza, ciudad en la que se estableció permanentemente. Giulio Carpioni se dejó también influir por el arte elegante y colorista de Francesco Maffei que dominaba la ciudad, llegando a colaborar con él en la decoración de los oratorios de Zitelle y San Nicola, ambos en Vicenza. Tras la marcha de Maffei de Vicenza, en 1657, Carpioni comenzó su etapa más productiva. Durante las siguientes décadas ejecutó numerosos trabajos de tema religioso, entre los que destacan las pinturas del oratorio de Santa Clara, las del Palazzo Trissino Baston y un importante ciclo para Santi Filippo e Fortu nato. Sus obras más originales son, sin embargo, las pinturas de pequeño formato dedicadas a temas mitológicos, como las bacanales, entre las que destacan El triunfo de Sileno, en la Galleria dell’Accademia de Venecia, y El reino de Hypnos, del Kunsthistorisches Museum de Viena.

Desde 1669 hasta 1673, Carpioni está documentado en Verona junto con el también pintor Bartolomeo Cittadela. Durante su permanencia allí realizó varias pinturas religiosas para las iglesias de San Leonardo y Santi Nazaro e Celso. Giulio Carpioni, en su última etapa artística, trabajó como grabador.



Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

miércoles, 15 de junio de 2022

Jean Baptiste Siméon Chardin

 



París, 1699-1779

Tras un aprendizaje con el pintor de historia Pierre-Jacques Cazes, Chardin pasó por los talleres de Noël-Nicolas Coypel estudiando, durante ese periodo de su formación, la pintura holandesa y flamenca del siglo XVII, cuya secuela se rastreará en sus primeras composiciones de bodegones. 

En 1728 participó en la Exposición de la Juventud de la plaza Dauphine; entre las obras que presentó se encontraba el lienzo conservado en el Louvre titulado La raya. La obra de Chardin fue alabada por Largillierre, desempeñando este personaje un papel destacado en su admisión en la Academia ese mismo año. 

Chardin ingresó en la Academia como pintor de animales y frutas, ofreciendo a la institución, junto a su célebre pintura La raya, otra también conservada en el Musée du Louvre, El buffet. Chardin volvió a participar en la Exposición de la Juventud en 1732 y 1734. A partir de la década de 1730 el pintor empezó a realizar sus primeras composiciones con figuras ocupadas en sus tareas cotidianas y captadas en el entorno de sus hogares. 

Estas escenas humildes, cargadas de dignidad, son una referencia documental para ilustrar la vida de un sector de la sociedad francesa. Entre esos lienzos de Chardin están La gobernanta, de la Galerie Nationale du Canada, Ottawa, La fregona y El tabernero, ambos en la Hunterian Art Gallery de Glasgow. A partir de 1737, reabiertos los Salones, Chardin expuso en ellos regularmente su obra. En 1755 fue elegido por unanimidad tesorero de la Académie, cargo que ocupó hasta 1774. 

En 1756 retomó la pintura de bodegones. En la década de 1770, al perder vista, se dedicó al pastel, técnica en la que realizó varios retratos, entre ellos el de su mujer y un Autorretrato que fueron expuestos en el Salon de 1775 y que se conservan en el Louvre. Su obra fue referencia para artistas como Manet, Cézanne y Morandi


Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

domingo, 12 de junio de 2022

Judith y Holofernes en la historia

 

Desde los manuscritos medievales hasta Caravaggio, desde Artemisia hasta nuestros días, la historia bíblica de Judit matando a su atacante ha pasado de ser un simple relato moral a convertirse en un arma simbólica para la justicia política.


 
Head of the Curve: Judith and Holofernes Through History

Artemisia GentileschiJudith Slaying Holofernes (1614-1620) 

La inclusión del Libro de Judit en la Biblia es motivo de cierta disputa ecuménica. Aunque está incluido en el Antiguo Testamento católico, no aparece en los Rollos del Mar Muerto ni en el Canon Hebreo. Hay quienes lo separarían del Antiguo Testamento. La Biblia protestante elimina la historia de los Testamentos, pero aparece en los apócrifos, un corte sinuoso e incompleto.

                                          Tintoretto

La narración contiene muchas inexactitudes históricas o anacronismos, particularmente atribuyendo acciones y líneas de tiempo a Nabucodonosor que están en conflicto con la mayoría de los otros relatos.

                      Lorenzo Sabatini

 Extrañamente, pueden ser estas mismas inconsistencias las que han contribuido a la perdurable relevancia de la historia, su sensación siempre contemporánea. Estas fallas ahistóricas son suficientes para sacar la historia de Judith de los confines de la ley eclesiástica, el dogma del evangelio. La historia, por tanto, opera más como una ficción que como una fábula, Judith más como un símbolo que como una santa, capaz de ser adoptada y ligeramente modificada en manos de los artistas de cada época sin temor a la blasfemia. Judith ha entrado en el terreno de los ciclos narrativos. Más que ser doctrina, esto es un cuento popular. una balada Una canción. Y ha sido cantada por algunas de las voces más importantes de la historia.

Getty Museum Manuscript, LUDWIG XIII 1, FOL. 211V, Austrian, around 1300. 

Todo el mundo conoce la historia a estas alturas. Holofernes, comandante de los ejércitos asirios conquistadores, tiene a los israelitas contra las cuerdas. Frustrada por la ineficacia de sus compatriotas, Judith toma el asunto en sus propias manos, usando su belleza e inteligencia para congraciarse con Holofernes. Después de una noche de juerga, durante la cual el comportamiento de Holofernes a menudo se interpreta como sexualmente agresivo, Judith decapita al soldado asirio mientras duerme. Sin su líder, las fuerzas conquistadoras se descarrían y los israelitas ganan.

                           

 
Franz Stuck, Judith (1928) 

En una representación de un manuscrito austriaco fechado alrededor de 1300, ahora en la colección del Museo Getty, el énfasis está en la actividad y la narrativa. El arco de la letra decorativa parece seguir el camino parabólico de la espada de Judith, fusionando lenguaje y gesto. Las rayas de sangre en la hoja y la arteria que chorreaba en el cuello de Holofernes sentaron un precedente espeluznante para la historia futura de la imagen. 

                                       Antonio Murado2005

Los artistas a lo largo de los siglos, aunque adoptaron la imagen en sus propios estilos y para sus propios fines estéticos y/o políticos, han sido notablemente consistentes en el uso de detalles gráficos e indulgentes al representar la violencia de la escena. En casi todos los casos, ya sean hombres pintando con esa morbosa curiosidad de lo sublime autodestructivo, mujeres pintando visiones protofeministas de fuerza de autoconservación frente a la opresión, o cualquier persona de cualquier género que reconozca el erotismo atemporal del Sado- Masoquista: el gore se experimenta como catarsis.

CaravaggioJudith Beheading Holofornes (1598) 

Del mismo modo, desde esta primera representación en adelante, la fuerza y ​​el físico de Judith ocupan un lugar central. Aunque en miniatura y rudimentaria, la imagen del manuscrito muestra su pie firmemente plantado, el poderoso agarre de su mano izquierda sobre la cabeza de su víctima y el brazo derecho enfáticamente en alto, como un guerrero. 

                                         Peter Paul Rubens

Avancemos un par de cientos de años, y Caravaggio conserva esta versión musculosa de Judith. El ángulo de la figura en Judith decapitando a Holofernes  de Caravaggio, que se aparta de su acto como para repudiarlo, con una determinada clase de disgusto en su rostro, significa que la estocada de su espada, el movimiento de arrastre de su mano izquierda sobre el cabello del hombre, debe estar todo concentrado en sus antebrazos. La pintura es un punto de apoyo alrededor de estos músculos, debidamente expuestos por Caravaggio y seleccionados en los tonos más brillantes del lienzo. Un espectador, prestando atención a esta pintura, sentirá la tensión en sus propios flexores anteriores.

                                              

La famosa Judith de Artemisia Gentileschi se inclina hacia el acto, decapitando con sed de venganza. Su primera versión fue pintada el año en que murió Caravaggio, el artista que la influenció y eclipsó. 

                                                     

De ahí puede derivarse su determinado sentido de autorrealización. Ciertamente, está imbuido de sus luchas y éxitos al definirse a sí misma como una mujer artista en el Renacimiento tardío. Una versión posterior, iniciada en 1614, fusiona dentro de la escena la catsi fue juzgado, condenado y desterrado. arsis vengativa de la propia victoria de Artemisia sobre su violador. Agostino Tas

El duque de Orleans mostrando a su amante

 


 


La escena se desarrolla en un interior oscuro en el que Delacroix sitúa a las tres figuras principales. Sentado a los pies de la cama, protegida por pesados cortinajes, el duque de Orleans levanta la sábana para mostrar a su ilustre visitante el cuerpo de su amada de cintura para abajo. Delacroix involucra al espectador en el engaño del marido al representar el rostro de la mujer en la penumbra. El artista consigue finos contrastes yuxtaponiendo colores como el rojo intenso del cojín sobre el que descansa los pies del Duque, el azul de sus calzas y el dorado de su ropa. También hay contrastes cromáticos finísimos en el cuerpo de la mujer, en el que su carne se contrapone al blanco de la cama. Las pinceladas son claramente visibles en las zonas más empastadas donde la luz cae con más fuerza. Estos espacios corresponden a las partes más importantes de la escena, a saber, la sábana que oculta la identidad de la mujer, sostenida por su amante.

Thomas Cole





Boulton-le-Moors, 1801-Catskill, 1848

Thomas Cole, iniciador de la Escuela del río Hudson, fue también el precursor de la tradición paisajista del siglo XIX norteamericano. Nació en Gran Bretaña y emigró a Estados Unidos junto a su familia con diecisiete años. Allí se convirtió en aprendiz de un pintor ambulante y en 1823 comenzó a asistir a la Pennsylvania Academy of the Fine Arts de Filadelfia. Dos años más tarde y siguiendo a su familia, Cole se trasladó a Nueva York. Aquel mismo verano realizó su primera excursión a las Catskill Mountains y el río Hudson, cuyo paisaje sería el principal tema de sus cuadros a partir de entonces. Las obras que siguieron a esta excursión, basadas en los apuntes que tomó del natural, tuvieron muy buena acogida en el ambiente artístico de Nueva York y le convirtieron en un paisajista de renombre.
Para Cole el paisaje tenía un significado que iba más allá de la simple representación de la naturaleza, con un trasfondo moral y vinculado a la consideración del nuevo continente como la tierra prometida. A finales de la década de 1820, Cole intensificó esta idea realizando una serie de paisajes alegóricos basados en historias bíblicas. Poco después, en 1829, se embarcó rumbo a Europa, en el primero de los dos viajes que realizaría al viejo continente, que le llevó a Gran Bretaña, Francia e Italia y donde contempló las obras de los grandes maestros del paisaje europeo, como John Constable, J. M.W. Turner, los grabados de John Marin y Claudio de Lorena.

 Tras tres años en Europa, regresó a Nueva York y realizó la serie 
El curso del imperio, de 1836 (Nueva York, New York Historical Society), su primer encargo importante, en el que desarrolló simbólicamente el origen, apogeo y hundimiento de una nación.
Durante toda su vida Cole compaginó la actividad pictórica con la poesía y la redacción de ensayos, como su Essay on American Scenery, que fue publicado en 1835 y en el que desarrollaba sus teorías artísticas.
En 1836 trasladó su residencia a Catskill, que hasta entonces había sido su lugar de vacaciones, y en torno a 1840 se convirtió a la iglesia episcopaliana, momento en el que su interés en el valor espiritual y sublime del paisaje evolucionó hacia una interpretación religiosa. En 1844 Edwin Frederic Church se convirtió en discípulo suyo. Murió joven, en 1848.



Museo Nacional Thyssen-Bornemisza