sábado, 17 de octubre de 2015

Marie Louise Élisabeth Vigée-Lebrun





Marie Louise Elisabeth Vigee,  mas conocida por Le Brun (apellido de su marido), nacio en París, en  1775.  Su padre, un pintor de escaso talento, animo a su hija a pintar.  Su periodo escolar lo recordaba como un supllicio porque se dedicaba a pintar libros y cuadernos y no era comprendida por sus profesores, así que la familia dio por acabado su periodo escolar a los once años de edad.  Una vez en casa, un pintor amigo de la familia, Doyen, la enseñó a dibujar y Davesne, profesor de la Escuela de san Lucas, le dio clases de pintura.

Cuando tenía trece años su padre murió, estaba tan desconsolada que su madre la llevó a ver obra de Rubens  y se quedó tan asombrada que se dio cuenta que tenía que estudiar la obra de los grandes maestros

Su progreso fue rápido y empezó a ser conocida y pintores como Joseph Vernet, le aconsejaron que no siguiera patrones académicos y que estudiara a los maestros flamencos e italianos.  A los quince años ya ganaba tanto dinero como retratista que ya podía mantener a su familia, que se había quedado sin dinero despues de la muerte del padre. La madre para librarse de las penalidades que estaban pasando, se caso con un rico joyero. En esta época Elisabeth vivia en Paris y desde la ventana de su casa veía frecuentemente a la Duquesa de Chartres paseando con amigas, la duquesa se dio cuenta que la observaba y le pidió que la pintara. Despues la recomendó a sus amigas  y así "se puso de moda". Tenía tantos encargos que apenas podía descansar. A los quince años fue nombrada miembro de la Academia de San Lucas. Jean Baptiste Pierre Le Brun le pidio matrimonio, ella no estaba convencida, pero  su madre la animó. Le Brun, mucho mayor que ella, resultó ser un jugador que se había gastado ya todo su dinero y no tuvo escrupulos en malgastar las ganancias de su joven esposa

En 1779 pintó un retrato de la reina Maria Antonieta, que se convirtió en su amiga y mecenas. Cuando estalló la revolución francesa Vigée Le Brun se vio obligada a abandonar Francia y estuvo fuera durante doce años. Viajó por Europa pintando retratos de la aristocracia. Cuando volvió pudo vivir sin aprietos económicos. Vivió en París hasta su muerte en 1842