jueves, 28 de junio de 2012

UN MUSEO EN EL DESIERTO


Y siempre mi sueño, ASIA CENTRAL... tengo que ir a SAMARCANDA- pues no, aunque llegue a tener dinero y tiempo- NO VOY.  He imaginado tanto ese viaje que la realidad, estoy segura, me va a defraudar




SAMARCANDA  está en Uzbekistán, un país rodeado por Turkmenistán, Kazajistán, Kirguistán, Taykistán y Afganistán, zona conocida como Asia Central.  Los ríos de esta zona no desembocan en oceanos sino en lagos y mares interiores  como el mar de Aral  o el Caspio.

Imagino la impresión que se llevó el embajador castellano González de Clavijo al contemplar SAMARCANDA cuando fue enviado allí para que el Gran Tamerlán mantuviera a los otomanos alejados de Europa. Escribió la crónica de su viaje, de una Samarcanda de principios del siglo XV. 




El Gran Tamerlán mandó construir la mezquita de Bibi-Khanym despues de su campaña guerrera en la India en 1399. Para su construcción se emplearon piedras preciosas  capturadas durante la conquista de la India. Narra González de Clavijo, que sólo para llevar dichas piedras preciosas fueron necesarios 90 elefantes. La construcción se completó entre  1399 y 1404

 En Samarcanda la realidad se mezcla con la leyenda y las historias de las mil y una noches se siguen contando hasta hoy en día...

La esposa china del Gran Tamerlán , Bibi- Hanim,   mandó construir una gran mezquita para sorprender a su marido cuando volviese de la guerra en la India.  Bibi visitaba la construcción frecuentemente para que los obreros se apresuraran pero el arquitecto se enamoró de la reina y ralentizaba la obra y así poder ver a la preciosa mujer más tiempo. Cuando Bibi recibió noticias de que su marido ya estaba regresando pidió al arquitecto que apurara, éste le dijo que lo haría solo a cambio de un beso.  Cuando el joven arquitecto la besó Bibi se protegió con la palma de la mano, pero el beso fue tan apasionado que dejó una marca en su rostro.  Cuando el gran tamerlán regresó quedó impresionado ante la visión de la gran mezquita pero al ver la marca en la cara de su mujer se enfadó muchísimo y mandó matar al arquitecto.   Los soldados subieron al gran minarete donde el arquitecto se había refugiado pero no lo encontraron, había huído volando sobre Samarcanda



 Y como otra historia de las MIL Y UNA NOCHES pero una realidad total tenemos la de

Igor Savitsky

 

 

Igor nació en Kiev en 1915, pertenecía a una familia de juristas. Fue educado en Moscú, donde recibió clases de pintura y electricidad. En 1942 no quiso ingresar en el ejército soviético para lo que expuso motivos de salud y fue evacuado a SAMARCANDA.  ¿Alguien se lo puede imaginar? Lo castigan enviandolo a un paraíso para un artista. Allí conoció  al pintor Robert Falk y recibió clases de Nikolay Ulyanov. Por supuesto se enamoró del país.  En 1950 regresó a  Uzbekistán como miembro de una expedición arqueológica que dirigía Sergei Tolstov.  Empezó a recolectar arte popular, joyas, tapices y todo lo que pudiese salvarse antes de que se impusieran los productos manufacturados.  Se instaló en Nukus y se puso al servicio de la Academia de Ciencias de Uzbekistán. En 1966 consiguió crear un museo de bellas artes -

 

 

Y así incentivando a los artistas locales y centrándose en los artistas que la oficialidad había proscrito por no adscribirse a la línea oficial, miles de lienzos  se encaminaron hacia Nukus. Se creó un refugio para muchos artistas hasta que en la década de 1970 Moscú empezó a reconocer el trabajo de Savitsky y lo abasteció de fondos para adquisiciones.  No fue fácil, surgieron envidias, insidias y acusaciones anónimas. Savitsky extenuado empezó a frecuentar el hospital y en el tercer ingreso, en 1984 murió.

Despues de la Perestroika fue cuando su obra cobró importancia más allá de las fronteras de la Unión Soviética. En 1991 cuando Uzbekistán consiguió la independencia, periodistas, especialistas, diplomáticos, etc, enfilaron el camino hacia Nukus y el MILAGRO DEL MUSEO EN EL DESIERTO  se difundió por todo el mundo

la ruta de la sea Savitsky