domingo, 2 de agosto de 2009

RECORDANDO A LUGRIS




URBANO LUGRIS-A Coruña, 1908- Vigo 1973. Su padre Manuel Lugrís Freire fue uno de los fundadores de la REAL ACADEMIA GALEGA.

Durante la República se establece en Madrid y entabla amistad con García Lorca y con Rafael Alberti.

Fantasea con su vida y se dice compañero de Ismael y del capitán Ahab en la aventura de Mobby Dick. Sabe de memoria La Odisea -él aseguraba que en griego clásico- y sostiene que regresa a la batalla de Pavía, donde ha sido coracero al servicio del césar Carlos, el rubio y melancólico emperador del mundo, a quien de seguro ya ha retratado imaginariamente.

Se vincula a las Misiones Pedagógicas, experiencia cultural inolvidable, histórica, y de la mano de Rafael Dieste recorre España con el Teatro de Títeres, donde hace «cristobitas», imita voces, pinta decorados.





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Mario González era un hombre pequeñito, enjuto. Daba clase de dibujo en el Instituto, el único que había -Santa Irene. Era muy metódico, todo lo tenía calculado, su paseos de media hora y su racion de queso que tenía que ser de 50 gramos, ni 51 ni 49 50 GRAMOS EXACTOS.

Mario decía que había hecho un trabajo con Lugris y que este le debía dinero.

Urbano Lugrís vivía con Paula, su mujer en una casa por la calle Peniche y Mario iba de vez en cuando a reclamar la deuda. Paula, un día un poco harta, le dijo a su marido - "pagale a Mario lo que le debes y que deje de venir por aqui"- Lugris asegurando- "Yo no le debo nada", lo esperó y cuando lo vio aparecer por su puerta, lo agarró por la chaqueta, abrió una ventana que daba a un jardin y lo tiró.

Urbano, ese hombre que ponía cara de "malaspulgas" para que nadie pudiera llegar a su corazón. Urbano Lugrís un hombre que SE MURIO DE AMOR.


En invierno Lugrís desaparecía. Dejabamos de ver aquel hombre tan enorme, embutido en el Piuma d’Oro, paseando por las calles de Vigo, pero nadie se preocupaba "Lugris está hibernando"....

Si, Urbano, como si fuera un oso se retiraba al Hospital Provincial y allí superaba los fríos y las humedades.

En diciembre de 1973 echamos de menos a Urbano, como siempre. Mis padres fueron a visitarlo unos días antes de Navidad. Mi madre, al entrar en el cuarto lo saludó y el juntando las manos y llevandoselas a la boca la hizo callar. Lola echó un vistazo y se dio cuenta que estaban rezando el rosario. Los pacientes y las monjas, todos en actitud reverente...Cuando la oración acabó Urbano dirigiendose a mis padres gritó "esas monjas (h....p...) que no paran de rezar!"

El 23, víspera de Nochebuena, Urbano nos dejó, ese año no pudo superar su letargo invernal. Su tesoro, unas pesetas que guardaba en una cartera de la que no se separaba, se lo dejó a las monjas.

En mi casa, apareció una postal, no se como llegó aqui, seguramente dentro de algún libro intercambiado con Elorrieta. Era una tarjeta dirigida a su hijo "Urbanito", una misiva que seguramente nunca envió pero quiero dejar constancia, si este mensaje llegase hasta Urbano hijo, que era UNA DECLARACION DE AMOR DE PADRE Y AMIGO

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