miércoles, 15 de octubre de 2008

Jean-Baptiste Isabey

(Nancy, 1767-París, 1855) Pintor francés que cobró celebridad por sus retratos de Napoleón y Josefina , así como por sus excelentes miniaturas. Comenzó sus estudios de pintura en Nancy, donde entró en el taller de Jean Girardet y posteriormente en el de Claudot.

Animado por el ambiente cultural de la capital, en 1785 se trasladó a París donde estudió bajo la tutela del gran pintor neoclásico francés Jacques-Louis David. De este maestro asimiló las principales características del neoclasicismo. Su éxito fue inmediato y pronto comenzó a recibir encargos de María Antonieta, esposa de Luis XVI y del resto de su corte, lo que acrecentó su fama como retratista.

En 1789, al estallar la Revolución Francesa, Isabey sobrevivió a los avatares políticos que le pudieron acarrear sus relaciones con la monarquía y aristocracia, y gracias sobre todo a su maestro David, su éxito continuó al recibir el encargo de retratar a los miembros de la Convención. Durante el periodo de la Convención fue una de las figuras más relevantes del panorama cultural de la capital, donde frecuentaba los salones de moda de madame Tallien, madame Récamier, madame Staël y sobre todo el de madame Bonaparte.

Simultaneó su actividad pictórica con numerosas otras, siempre matizadas por su relación con los Bonaparte. Fue profesor de dibujo de los Beauharnais, de sus hijas Hortensia y Eugenia. Pero quizás lo más llamativo de sus actividades extrapictóricas fue su responsabilidad en la organización de la coronación de Napoleón (retratada por J. L. David) y de numerosas fiestas dadas por el emperador y su consorte Josefina. Para completar esta ceremonia, el emperador le encargó también la realización de 32 pinturas (hoy conservadas en el Louvre, París) en las que se magnificaba la coronación.

Retrato de Christine Boyer

En este apartado, contó con la inestimable ayuda de su maestro, David, que contaba con experiencia en el mismo campo, ya que había organizado multitud de actos públicos durante el periodo revolucionario. Por todo ello, en 1804 fue nombrado Pintor del Gabinete del Emperador y luego primer pintor de cámara de la emperatriz Josefina. También desempeñó los cargos de Maestro de Ceremonia y Relaciones Exteriores, vinculado con las actividades lúdicas de la corte. De entonces data su obra Napoleón en Malmaison (Museo Nacional de Versalles), su más celebre retrato del emperador.

También trabajó la porcelana como ilustrador a partir de 1809, cuando fue llamado para trabajar en la manufactura de la porcelana de Sèvres. Sobre este material realizó obras como la Mesa de los Mariscales (Museo de la Malmaison). Sus colaboraciones con la fábrica de Sèvres continuaron durante el reinado de Luis Felipe e incluso llegó a dirigir el estudio de los artistas que trabajaban para la fábrica.

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