viernes, 11 de septiembre de 2015

Concierto en el "Ambassadeurs" / Edgar Degas


La animada vida nocturna parisina fue recogida en sus lienzos por un buen número de pintores. Degas, Renoir, Manet y especialmente Toulouse-Lautrec nos trasladan al mundo de la bohemia y la farándula. La ópera, los Cafés concierto o el circo son símbolos para los artistas impresionistas y post-impresionistas, que quieren mostrar su mundo y alejarse de los temas académicos, ya en desuso. Con esta filosofía surge Concierto en el "Ambassadeurs", donde Degas recoge un momento de la actuación musical en uno de los locales de moda en las noches veraniegas. El "Ambassadeurs" estaba situado en los Campos Elíseos, al aire libre y era frecuentado por solteros de clase media, obreros, jóvenes damas en busca de aventuras, prostitutas y artistas, en especial pintores. Las cantantes elegían temas sentimentales o divertidos que atraían a una importante cantidad de público; incluso había un buen puñado de temas obscenos que llamaron la atención a los censores municipales. Éste es el ambiente que el pintor intenta transmitir en la escena: Degas integra al espectador en el espectáculo, entre las primeras filas del local, igual que ya había hecho en la Orquesta de la Ópera. De esta manera contemplamos en primer plano a varias mujeres de espaldas que siguen atentas el espectáculo; tras ellas, el foso de la orquesta del que sobresale el clavijero del contrabajo. Al fondo, el escenario donde las cantantes representan su número musical. Las ramas de los árboles y los globos de las farolas de gas nos recuerdan que estamos al aire libre. Las luces de la obra están perfectamente estudiadas, con una mayor luminosidad en el escenario mientras el primer plano queda en penumbra. El traje rojo de la cantante principal recibe un fuerte foco de luz que contrasta con su rostro, ocupando una zona de sombra. Los colores rojos, amarillos, azules y verdes han sido aplicados por el artista sobre el monotipo - un estilo de grabado - formado por tintas negras y espacios en blanco. Precisamente es el color rojo el que otorga ritmo a la imagen al estar distribuido por toda la superficie: el vestido, las flores de la cabeza de las demás cantantes o los sombreros de las mujeres de primer plano. El público, que contemplaba el número de pie, aparece de manera esbozada en la zona derecha de la composición.

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