jueves, 18 de octubre de 2012

Francisco Herrera el Viejo





Nacido en Sevilla en 1590 comienza su formación con su padre el iluminador Juan de Herrera. Poco después, en torno a 1614 se conocen sus primeros contratos. Durante mucho tiempo ha sido considerado el primer maestro de Diego Velázquez por la afirmación que Palomino hacía de este hecho. Sin embargo, sobre este particular no se ha podido encontrar ninguna documentación. Aún siendo esto verdad su influencia en el artista no será ni importante ni muy duradera, pues como se sabe, en 1611 Velázquez entraba como aprendiz en el taller de Francisco Pacheco. Su vida como pintor en la ciudad de Sevilla fue muy compleja debido a los numerosos pleitos que tuvo que soportar. Hasta tal punto llegó a problematizarse su existencia que en 1650 abandona Sevilla para trasladarse a Madrid, donde permanecerá hasta su muerte en torno a 1654. 

Su obra emparentada con el naturalismo introducido en la ciudad por Roelas convirtió a Herrera en uno de los pintores más conocidos de Sevilla. En torno a 1618, en plena madurez artística, realizó la decoración de la Capilla del Colegio de San Hermenegildo. De la fecundidad de su producción dan prueba la gran cantidad de obras que ornan diversos templos sevillanos como los de San Bernardo o los lienzos dedicados a Santa Paula en el Convento de dicho nombre. Para finalizar conviene señalar su intervención en numerosos ciclos de pinturas murales, como los llevados a cabo en la iglesia y coro del convento sevillano de Santa Inés o en las bóvedas de la iglesia del colegio de San Buenaventura. 
 
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