viernes, 8 de abril de 2016

LA IMPORTANCIA DEL WOLFRAMIO EN GALICIA






En una comida lo conocí. Uno de esos hombres, ya mayores pero con una  mirada azul y rápida. "No pareces", le dije. "¿Que no parezco? Preguntó intrigado. Me revolví un poco en la silla, temiendo haber metido la pata. " Que no te parezca  mal,  quiero decir que no tienes pinta de indiano". Pretendía decirle que me rompía los esquemas. Tenía una  mirada limpia, no como muchos que van a enriquecerse, "a hacer las americas", como solemos decir. Le gustaba el arte, la literatura. Durante la comida hablamos de muchas cosas que me interesaban pero cuando tocó EL WOLFRAN... De niña yo había oído, siempre en voz baja, cosas sobre el estraperlo y entre ellas estaba el wolframio y este hombre de ojos azules hablaba claramente sobre este asunto. "Mi padre trabajaba en las minas pero yo,  siendo muy niño,  bajaba por las noches al lavadero y ganaba más dinero que él". Ya me había resultado un ser extraordinario pero ahora lo veía como un personaje de  película. 
 

















 Galicia estuvo muy presente en la II Guerra Mundial. Siempre se negó pero mi madre me contaba como entraban los submarinos alemanes en  la base Naval de Ríos en Vigo. "Pues claro que entraban, yo iba a llevar cosas a la base, me mandaba la tía Carmen, y allí estaban"- Me decía


 El wolframio que tuvo mucha importancia  para la industria militar desde la Guerra Civil española hasta 1955. Los principales yacimientos de este mineral en Europa se encontraban en Galicia y por lo tanto esto convirtió a nuestra tierra en una fuente, practicamente única, de suministro para los alemanes para endurecer los blindajes de su armamento y  sus enemigos tenían que tratar de evitarlo a toda costa. Todo ello hizo que el precio del mineral alcanzase las 200 pesetas el kilo

 El régimen  franquista tenía que pagar la deuda contraída con los alemanes, unos  212 millones de dólars del año 1940, y se llegó a un acuerdo por el que España tenía que entregar como pago materias primas, alimentos y cereales. El gobierno de Franco autorizó a los alemanes a organizar dos empresas destinadas a la explotación del wolframio en Galicia y así, este país del  finisterre se llenó de agentes alemanes dispuestos a conseguir el mineral  a cualquier precio y de agentes aliados dispuestos a evitarlo