lunes, 20 de abril de 2009

EL ABANICO DE SEDA- LISA SEE


Tengo ochenta años y soy lo que en nuestro pueblo se denomina "una que todavía no ha muerto", una viuda. Sin mi esposo, los días se hacen largos. Ya no me apetecen los manjares que me preparan Peonía y las demás. Ya no me ilusionan los sucesos felices que con tanta facilidad se producen bajo nuetro techo. Ahora sólo me interesa el pasado. Destpues de tanto tiempo, por fin puedo decir lo que debía callar cuando era niña y dependía de los cuidados de mi familia, o más tarde, cuando pasé a depender de la familia de mi esposo. Tengo toda una vida por contar; ya no tengo nada que perder y pocos a los que ofender

Soy lo bastante mayor para conocer mis virtudes y mis defectos, que a menudo coinciden. Siempre he necesitado que me amaran. Desde niña he sabido que no me correspondía ser amada, aun así, ansiaba que quienes me rodeaban me expresaran su cariño, y ese deseo injustificado ha sido la causa de todos mis problemas. Soñaba que mi madre se fijaría en mi y que ella y el resto de mi familia acabarían queriéndome

Con objeto de ganarme su afecto prestaba siempre obediencia - la principal virtud de niñas y mujeres-, pero quizá me desvivía en exceso por hacer lo que mandaban. Con la esperanza de obtener alguna muestra de cariño, por sencilla que fuera, intenté no defraudar las expectativas de mi familia tener los pies más pequeños del condado, de modo que dejé que me los vendaran para que, tras romperse, los huesos adquieran una forma más hermosa

Cuando creía que ya no soportaría ni un minuto más de dolor y las lágrimas caían sobre mis ensangrentados vendajes, mi madre me hablaba al oído animándome a aguantar una hora más, un día más, una semana más, y me recordaba las recompensas de obtendría si no desfallecía. Así fue como me enseñó a soportar no sólo el sufrimiento físico que comportaban el vendado de los pies y la maternidad, sino tambien el dolor, más tortuoso, del corazón, la mente y el alma. Asimismo me señalaba mis defectos y me enseñaba a utilizarlos de modo que me resultaran provechosos. En mi país llamamos teng ai a esa clase de madres. Mi hijo me ha dicho que en la caligrafía de los hombres esa palabra está compuesto por dos caracteres. El primero signifca "dolor"; el segundo, "amor". Así es el amor maternal

Los vendajes cambiaron no sólo la forma de mis pies sino tambien mi carácter. Siento como si ese proceso hubiera continuado a lo largo de toda mi vida, convirtiendo a la niña complaciente en el niña decidida y, más tarde, a la joven que cumplía sin rechistar todo cuanto le ordenaba su familia política en la mujer de más alto rango del condado, que imponía estrictas normas y costumbres en el pueblo. Cuando tenía cuarenta años, la rigidez de mis vendajes había pasado de mis lotos dorados a mi corazón, y éste se aferraba con tanta fuerza a injusticias y agravios del pasado que no permitía perdonar a los que quería y me querían

Mi única rebelión llegó con el nu shu, la escritura secreta de las mujeres. Rompí por primera vez la tradición cuando Flor de Nieve- mi lootong, mi "alma gemela", mi compañera de escritura secreta- me envió el abanico que ahora está encima de la mesa, y volví a romperla despuès de conocerla. Pero, además de ser la lootong de Flor de Nieve, yo estaba decidida a ser una esposa honorable, una nuera digna de elogio y una madre escrupulosa. En los malos tiempos mi corazón era duro como el jade. Tenía un poder oculto que me permitía resistir tragedias y desgracias. Pero aquí estoy- la típica viuda, sentada en silencio, como dicta la tradición-, y ahora entiendo que estuve ciega muchos años

Con excepción de tres meses terribles del quinto año del reinado del emperador Xianfeng, he pasado toda mi vida en las habitaciones del piso de arriba, reservadas a las mujeres. Sí, iba al templo, viajé en diversas ocasiones a mi pueblo natal y hasta visitaba a Flor de Nieve, pero sé muy poco del reino exterior. He oído a los hombres hablar de impuestos, sequías y levantamientos, pero esos asuntos son ajenos a mi vida. De lo que yo entiendo es de bordar, tejer y cocinar, de la familia de mi esposo, de mis hijos, nietos y bisnietos, y de nu shu. El curso de mi vida ha sido el normal: años de hijos, años de cabello recogido, años de arroz y sal y, por último de recogimiento

De modo que aquí me teneis, sola con mis pensamientos frente a este abanico. Cuando lo cojo, me sorprendo lo poco que pesa, pues en el están registradas muchas penas y alegrías. Lo abro con una sacudida y el sonido de los pliegues al desdoblarse me recuerda al de los latidos del corazón. Los recuerdos pasan a toda velocidad ante mis ojos. He leído tantas veces, en los ultimos cuarenta años, el texto escrito en él que he memorizado las palabras como si fueran una canción infantil

Recuerdo el día que me lo entregó la casamentera. Me temblaban los dedos cuando lo abrí. Entonces, una sencilla guirnalda de hojas adornaba el borde superor y un solo mesaje se desgranaba por el primer pliegue. En aquella época yo no conocía muchos caracteres de nu shu, así que mi tío leyó el mensaje: "Me han dicho que en vuestra casa hay una niña de buen carácter y hábil en las tareas domésticas

Esa niña y yo nacimos el mismo año y el mismo día. ¿No podríamos ser almas gemelas?" Ahora comprendo los delicados trazos que componen eas palabras y no sólo veo a Flor de Nieve cuando era niña, sino tambien a la mujer en que más tarde se convirtió: una mujer perseverante, franca y de mentalidad abierta

Mi mirada acaricia los otros pliegues y veo nuestro optimismo, nuestra dicha, nuestra admiración mutua, las promesas que nos hicimos la una a la otra. Veo como aquela sencilla guirnalda se convirtió en un complicado dibujo de lirios y capullos de árbol de nieve entrelazados que simbolizaban nuestra unión de lootong o almas gemelas. Veo la luna en la esquina superior derecha, iluminándonos. Tendríamos que haber sido como dos largas enredaderas con las raíces entrelazadas, como dos árboles que viven mil años, como un par de patos mandarines emparajeados de por vida

En uno de los pliegues, Flor de Nieve escribió: "El cariño no dejará que cortemos nuestros lazos" Sin embargo, en otro pliegue veo los malentendidos, la pérdida de confianza y el portazo final. Para mi el amor era una posesión tan valiosa que no podía compartirla con nadie más, y acabó separándome de la única persona con quien me indentificaba plenamente

Todavía sigo aprendiendo acerca del amor. Pensaba que entendía no sólo el amor maternal, sino tambien el amor filial, el amor entre esposo y esposa y el amor entre dos lootong. He experimentado las otras clases de amor: la compasión, el respeto y la gratitud. Sin embargo, cuando miro el abanico secreto donde están recogidos los mensajes de Flor de Nieve y yo nos escribimos durante años, comprendo que no valoraba el amor más importante: el que surge de los más profundo del corazón

En los últimos años he escrito al dictado muchas autobiografías de mujeres que no llegaron a aprender nu shu. He conocido sus penas y sus quejas, sus injusticias y tragedias

He consignado la miserable vida de personas que tuvieron un triste destino. Lo he oído y escrito todo. Si bien es cierto que sé muchas historias de mujeres, tambien lo s que no sé casi nada acerca de las de los hombres, excepto que suelen incluir a un granjero que lucha contra los elementos, a un soldado que combate en la guerra o a un hombre solitario que emprende una búsqueda interior

Cuando reflexiono sobre mi vida, me doy cuenta de que tiene elementos comunes a las historias de las mujeres, pero tambien a las de los hombres

Soy una persona humilde con las quejas típicas de toda mujer, pero mi verdadera naturaleza y la persona que debería haber sido libraron una batalla interna parecida a las que libran los hombres

Escribo estas páginas para los que residen en el más allá. Peonía, la esposa de mi nieto, ha prometido encargarse de que las quemen tras mi muerte, para que mi historia llegue hasta ellos antes que mi espíritu. Quiero que mis palabras expliquen mis actos a mis antepasados y a mi esposo, pero sobre todo a Flor de Nieve, antes de que me reúna de nuevo con ellos.
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silvina ha dejado un nuevo comentario en su entrada "EL ABANICO DE SEDA- LISA SEE":

hola de casualidad llegue hasta qui y estuve leyendo atenta sus realidades y sus vivencias, me mantuvo atenta bastate y gracias por su rela
hola mi nombre es silvina, deseo vender.
poseo una pintura pintadaa manosobre seda natural, original marco y vidrio. como las pinturas que veo alli en su blog , me gustaria saber o que me contacten con alguien que sepa y pueda ayudarme. mi mail es silestrellas@hotmail.com


Proveniente de familia Nakazawa, en excelente estado y conservacion,
a continuacion les adjunto algunas fotos.
Dado que el cuadro posee firma sello y numero de serie,
aprox de s. XVIII, pertenecendo a coleccion de embajada.
medidas 1 mts x 0.78 mts de ancho
una verdadera obra de coleccion para los amantes del arte japones
y las obras de arte antiguo
por consultas hacerlo via e mail, gracias espero respuesta.
transcribo el sello que esta en la pintura por si no pueden leerlo

THE NIPPON GA IN
(The nippon painting Society)
Export Organization of the Hand-Drawn
Japanese Pictures painted by the Living Masters painters
3Chome, Hama-Cho, Nihomba-Shi-Ku
Tokyo, Japan
Size N· 30
to.



Publicado por silvina para lembranzas a las 1 de julio de 2009 16:49


MI COMENTARIO- Gracias por entrar en mi blog. Pongo tu mensaje aqui. Si alguien está interesado en la pintura que tu posees, ya queda tu mail y se pondrá en contacto contigo.

1 comentario:

silvina dijo...

hola de casualidad llegue hasta qui y estuve leyendo atenta sus realidades y sus vivencias, me mantuvo atenta bastate y gracias por su rela
hola mi nombre es silvina, deseo vender.
poseo una pintura pintadaa manosobre seda natural, original marco y vidrio. como las pinturas que veo alli en su blog , me gustaria saber o que me contacten con alguien que sepa y pueda ayudarme. mi mail es silestrellas@hotmail.com


Proveniente de familia Nakazawa, en excelente estado y conservacion,
a continuacion les adjunto algunas fotos.
Dado que el cuadro posee firma sello y numero de serie,
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THE NIPPON GA IN
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Japanese Pictures painted by the Living Masters painters
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Tokyo, Japan
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