martes, 24 de mayo de 2016

Paul Klee, el genio más allá de las vanguardias






El Centro Pompidou, el museo más visitado del mundo, propone una revisión espectacular el puesto de Paul Klee (1879-1940) en la historia del arte contemporáneo, rompiendo con la tradición de las vanguardias difuntas. Figura esencial y singular en la historia del arte contemporáneo, Paul Klee siempre ocupó un puesto particular en el corazón y en la periferia de todas las vanguardias de las cuatro primeras décadas del siglo XX. Angela Lampe, comisaria de la retrospectiva «Paul Klee: la ironía en marcha» (Centro Pompidou, hasta el 1 de agosto), propone una revisión que deja parcialmente al margen las historias tradicionales del arte contemporáneo, invitándonos a descubrir otras perspectivas, mucho más fructíferas, sin dudas.


A través de doscientas cincuenta obras de los fondos del Zentrum Paul Klee de Berna y de numerosas colecciones públicas y privadas, Angela Lampe propone siete recorridos / secciones muy pedagógicos. De entrada, la comisaría propone revisar una faceta esencial y mal conocida de Klee: los dibujos satíricos de su primera juventud creadora. Revisión muy feliz: el joven Klee comienza por ser un observador encantado de la realidad más cruda. El cronista irónico de la vida nocturna que frecuentan los maestros del «Blau Reiter», en Múnich, Colonia y Berlín, todo lo ilumina y transforma con una pureza de ángel de la guarda, tocando las cosas y la silueta de los seres humanos con una gracia que redime sus melancólicos descarríos urbanos por unas ciudades donde se escucha las trompetas del Apocalipsis que no tardará en llegar.



La segunda sección de la retrospectiva está consagrada a las variaciones cubistas del primer Klee. Se trata de un cubismo lírico. Klee descubrió en Túnez (1914) su fascinación por el color. Pero había descubierto Italia años antes y más tarde descubriría Egipto. Su cubismo está impregnado el aura misteriosa de formas iluminadas por el resplandor que no siempre tiene el cubismo de Braque o Picasso. A través de las relaciones de Klee con Dada y el Surrealismo, el artista comienza a cobrar una madurez temprana y definitiva, paradójicamente alejadas de la tradición vanguardista canónica.

Información-ABC