viernes, 17 de mayo de 2013

Anselm Feuerbach








(1829 - 1880). Pintor alemán. Estudió en Düsseldorf, Amberes y París (con Couture), y después, desde 1855 hasta 1873, vivió en Italia. Su padre era profesor de arqueología clásica (escribió un libro sobre el Apolo Belvedere), por lo que Anselm creció en una atmósfera cargada de los nobles ideales de la filosofía humanista. Quiso ser fundador de una nueva escuela que combinase los temas nobles, didácticos e idealistas con un estilo derivado de la Gran Manera de la pintura veneciana del siglo xvi. Generalmente tomó sus temas de la Antigüedad griega: para su composición más célebre se basó en uno de los diálogos de Platón (El banquete 1869, Kunsthalle, Hamburgo).


 El deseo de Feuerbach de predicar una filosofía a través de los medios pictóricos dio origen, por lo general, a obras de poca fuerza; en la actualidad se suele considerar que sus mejores obras son los retratos de su modelo y amante Nanna Risi, que muestran una belleza escultórica de la que carecían sus pinturas más elaboradas; Nanna Risi posó asimismo para temas literarios, como Ifigenia (1862, Hessisches Landesmus., Darmstadt). Feuerbach fue a Viena en 1873 al ser nombrado profesor de Historia de la Pintura en la Academia de dicha ciudad, pero regresó a Italia en 1876 tras la crítica recibida por el techo que pintó para la Academia sobre La caída de los Titanes. 

Durante toda su vida se quejó de no ser comprendido y no recibir el reconocimiento propio de un gran artista. Es este elemento de autocompasión lo que hace de su libro Ein Vermüchtnis [Un testamento] una de las autobiografías más patéticas y desagradables que jamás se hayan escrito. Se publicó como obra póstuma en 1882. Fidias (m. h. 432 a. C.). Escultor griego que trabajó principalmente en Atenas, el artista más famoso del mundo antiguo. No se conservan obras que sean con seguridad de su propia mano, pero puede tenerse una idea fiel de su estilo por las copias, descripciones y sobre todo por las esculturas que se conservan del Partenón de Atenas, que Fidias supervisó. En la Antigüedad era famosísimo por dos enormes estatuas criselefantinas de culto: la de Atenea, en el interior del Partenón; y la de Zeus, en su templo de Olimpia. La estatua de Zeus, una figura sedente de 12 m de altura y una de las Siete Maravillas del mundo antiguo, se conoce por reproducciones en monedas romanas. 


La estatua de Atenea (consagrada en 438 a. C.) era una figura de pie de unos 9 m de altura y se conoce a través de varias copias (de menor escala). Fidias hizo otra estatua de Atenea para la Acrópolis de Atenas, la Atenea Lemnia (así llamada porque fue ofrecida por los colonos atenienses que se dirigían a Lemnos entre el 451 y el 448 a. C.) y puede ser reconstruida parcialmente por dos copias fragmentarias: una delicada cabeza conservada en Bolonia (Mus. Civico Archeologico) y una figura sustancialmente completa del Mus. Albertino de Dresde. Otras copias se han relacionado (con algún fundamento) con obras de Fidias citadas en fuentes antiguas; recientemente las dos estatuas de bronce de guerreros encontradas en el mar junto a Riace en 1972 («dos bronces de Riace»), actualmente en el Mus. Arqueológico de Reggio Calabria, se le han atribuido por su excepcional calidad. Sin embargo, el mayor testimonio de su genio son las esculturas del Partenón (447-432 a. C.), la empresa escultórica más ambiciosa de su tiempo, de la cual forman parte un friso en bajorrelieve de unos 160 m de longitud, el conjunto de noventa y dos me-topas en altorrelieve y los grupos de figuras exentas en ambos frontones

. La calidad es variable, ya que trabajó en todo ello un equipo de escultores y Fidias no pudo haber esculpido más que una parte minúscula de la obra; pero los fragmentos más bellos (véase ELGIN, MÁRMOLES DE) ejemplifican la armonía y serena majestad que produjeron el éxtasis de los antiguos comentaristas y se mantienen como el más grande ejemplo del período clásico del arte griego. El final de la actividad de Fidias es en parte un misterio. Cuando su amigo y mecenas, el gran estadista Pendes, cayó en desgracia, Fidias fue acusado de malversar el oro que se le había confiado para la estatua de Atenea. Entonces, según Plutarco, después de librarse de esta acusación, fue llevado a la cárcel acusado de «impiedad», porque había retratado a Pericles y a sí mismo en el escudo de la diosa (una copia, el «Escudo Strangford», se encuentra en el BM, Londres). Plutarco afirma que Fidias murió en prisión; pero, según otra antigua fuente, escapó y se dirigió a Olimpia para realizar su estatua de Zeus, cuya fecha es incierta. De 1954 a 1958 se hizo la excavación del taller de Fidias en Olimpia. Se descubrieron molduras, fragmentos de marfil y otros restos, y, lo más notable, una copa que llevaba la inscripción «pertenezco a Fidias». Esta singular reliquia está en el Mus. de Olimpia. Se dice que Fidias fue también pintor, grabador y orfebre. Su influencia se ve en las mejores pinturas de vasos contemporáneos y en la escultura de sus sucesores.


Diccionario enciclopedico de arte y  arquitectura