sábado, 12 de marzo de 2016

XOSE LODEIRO, UN AMIGO INESQUECIBLE




 Hoy Begoña R. Sotelino, periodista de LA VOZ DE GALICIA, se pregunta se Vigo se ha olvidado del pintor de Vigo- LODEIRO. Yo le digo que NO, por lo menos los que fuimos sus amigos y el mundo de la cultura lo recordaremos siempre. Xosé Telmo Lodeiro, un personaje inolvidable. Yo adoro hasta su recuerdo.
Begoña, como tu reconoces en el artículo "Pepe Lodeiro nunca fue persona que flirteara con las instituciones ni con los políticos" por eso no le hacen homenajes, pero EL PINTOR ESTÁ AHÍ, SU OBRA ES LO IMPORTANTE.
Xosé Telmo Lodeiro Fernández firmaba sus cuadros como «pintor de Vigo». Fue un artista que no encajaba con la imagen del creador elitista y siempre se le ha resistido un reconocimiento que otros, con méritos menores, han tenido. Lodeiro fue uno de los pioneros de las vanguardias en Galicia, y su individualidad creadora está catalogada como una de las más ricas aportaciones a la historia de la cultura gallega.
Nació en 1930 en una de las calles más características de Vigo, la Falperra. Le gustaba presumir de vigués y de celtista, y siempre mantuvo contacto con los movimientos nacionalistas y obreros. De hecho, él se consideraba un obrero de la pintura.
Este año se cumplen 20 desde su fallecimiento. El 30 de septiembre de 1996, la muerte le pilló trabajando en su estudio de Marqués de Valladares. En diciembre del 2007, el CGAC, Centro de Arte Contemporánea de Galicia en Santiago, le dedicaba la mayor retrospectiva que hasta ahora se ha realizado sobre el artista.

El próximo 16 de marzo, la Fundación Exponav acogerá la primera exposición dedicada íntegramente a Xosé Lodeiro en Ferrol. A diferencia de la del CGAC, retrospectiva de su carrera, esta muestra aporta al espectador obra inédita. Se exhibe por primera vez al completo una de las últimas series que realizó: Flores, desarrollada entre 1990 y 1995.
Ruth, la única de sus tres hijos que ha seguido sus pasos, cuenta que la oportunidad surgió tras un encuentro casual de su madre, Victoria, con el pintor Xavier Magalhaes, que gestionó con José María Cardona, gerente de la fundación del museo de la construcción naval, la posibilidad de llevar por primera vez a Ferrol una muestra del autor.
«El comisariado es una colaboración entre ellos dos y la familia. Buena parte de la serie es inédita. Algunas obras se expusieron estando aún mi padre vivo, en la muestra Último Lodeiro que hizo en la Casa das Artes en 1995», indica sobre la premonitoria cita con el público, que terminó siendo la última.

38 obras inéditas
En Lodeiro en Ferrol se podrán ver 38 obras entre lienzos y gouaches a través de las cuales, se pueden apreciar sus planteamientos plásticos basados en la arquitectura geométrica y su pasión por el color, pero con planteamientos diferentes a los que tenía habituados a los espectadores. «Él trabajaba con bandas cromáticas en degradé, siempre a espátula y con pedramol, un material arenoso con el que le daba ese característico acabado como de terciopelo. En 1990 lo deja y coge los pinceles», recuerda. Para definir las flores que protagonizan gran parte de esta exhibición, Ruth Lodeiro se remite a las palabras que Méndez Ferrín le dedicó a los motivos florales que van más allá de la belleza: «Flores de Lodeiro triste. Flores horrorosas do Lodeiro último. Benvidos todos a este xardín que inquieta. As flores do meu amigo», describía el escritor.
«Mi padre trabajaba muchísimo y siempre se reservó cuadros como fondo de colección. Son obras de la colección que pertenecen a la familia que están archivadas y catalogadas y muchas no se habían visto antes», releva su hija.
Lodeiro era más proclive a la relación directa con la gente que al flirteo con las altas instituciones que ocupa buena parte de tiempo de los artistas que buscan medrar. Más amigo de chiqueteos de taberna que de chaqueteos políticos, quizás por eso no haya recibido por parte de las administraciones locales el homenaje que como creador no se discute. A su familia le duele que en 20 años no haya habido ninguna iniciativa desde las instituciones públicas para recordar su figura y su obra, sobre todo de su amado Vigo.
Escritores, artistas e intelectuales estaban entre sus principales valedores. Álvaro Cunqueiro, Carlos Oroza, Xohana Torres y otros autores no escatimaban sus alabanzas. «Y los pintores lo reverenciaban. Lo introdujeron en el movimiento Atlántica como reconocimiento, ya no solo como persona y por su implicación social, sino por su trayectoria pictórica, aunque su trabajo no encajase con los preceptos de este corriente artística», reconoce.
El escritor Eduardo Blanco Amor dijo de él que era «arcángel flamígero, tabernario, bueno hasta el llanto, flaco hasta el fácil vuelo, gritón y exaltado hasta la frontera demencial, es entre los pintores ya ?hechos? de Galicia, el único que sigue haciéndose, deshaciéndose, luchando...».

 Eu digo, como imos esquencer ao pintor que nos roubou o sol

 Que foi de excursión con Eduardo Blanco Amor

Ou que apaga a cor salvaxe??

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