miércoles, 16 de noviembre de 2016

CRISTO EN CASA DE SUS PADRES

Este cuadro de Millais  fue objeto de furibundas críticas. El periodico The Times lo calificó como "repugnante". 

El pintor John Everett procedía de  una rica familia inglesa que vivía en la isla de Jersey. Empezó a pintar cuando era un niño y sus padres ante la evidencia que tenían un niño prodigio en casa, se trasladaron a Londres para que el crío recibiese una formación adecuada. El niño batió el record de precocidad de entrar en la Royal Academia. Ingresó con solo  once años y allí conoció a los pintores que marcarían su futuro artístico. Los pintores Dante Gabriel Rosetti y William Holman Hunt y él mismo, decidieron romper la rigidez artística que imponía la Academia y formaron  su propia asociación- LA HERMANDAD PRERRAFAELITA

En 1850 Millais presentó esta obra- CRISTO EN CASA DE SUS PADRES- donde representó a la Sagrada Familia junto a Santa Ana, Juan Bautista y un aprendiz de carpintero, en el taller de San José. Como máximo representante de la Hermandad prerrafaelita, Millais impuso sus principios de meticuloso realismo y franqueza emotiva,  pintando a la Sagrada Familia como una familia corriente, de trabajadores ingleses.  Con este cuadro, la fama de la Hermandad, aunque fue fruto de duras críticas, se extendió. La misma reina Victoria pidió que la llevasen al palacio de Buckingham para poder contemplarla



La gente estaba acostumbrada a ver a la Virgen como prototipo de juventud y belleza. En el cuadro está representada  como una mujer delgada y desmejorada lo que resultó ofensivo para algunos. Vemos la mano de Jesús herida por un clavo y
como su primo Juan el Bautista le lleva agua para lavar la herida El chico aparece practicamente desnudo, solo lleva unos calzones de piel atados con una cuerda y en sus manos porta un cuenco.
Los pies de Jesús, desnudos, permiten ver una gota de sangre que ha caído de la herida. Parece que Millais nos recuerda los estigmas causados por la crucifixión

José, el carpintero, deja sus labores para atender a su hijo. El pintor lo representa envajecido, mucho mayor que María, como indican los evangelios. Al fondo del taller vemos una paloma, como representación del Espítu Santo
Ana, la madre de María, está representada de forma tradicional, con el aspecto de una anciana con la cabeza cubierta por un manto. Se inclina sobre la mesa pra observar el clavo que ha herido a su nieto. A su espalda vemos un hueco abierto donde hay unas ovejas en un redil. Parece que sus cabezas están atentas a la escena.