Charles de la Fosse (París, 1636-1716), fue un pintor y retratista francés, máximo exponente del barroco galo junto a Charles Le Brun.
La Fosse fue hijo de un orfebre y discípulo de Chauveau y de Le Brun. Viajó a Italia, donde conoció el arte de los grandes maestros en Roma y Venecia. A su regreso decoró varias iglesias en París, adquiriendo fama como pintor. Lord Montagu le llamó para decorar su palacio en Londres, noticia que llegó a oídos de Jorge I, quien le encargó decorar el palacio de Hampton Court.
La Fosse rechazó la oferta del rey y prefirió retornar a su natal París, donde reinaba Luis XIV. Éste le confirió pintar la cúpula de Los Inválidos. Años atrás, en 1673, había ingresado en la Real Academia de Pintura y Escultura y llegó a la cumbre en 1715, al convertirse en canciller.
Su estilo evoca varias escuelas de pintura europeas, pero en especial a Nicolás Poussin, a Correggio y a los pintores italianos del siglo XVI. Subyacen elementos de Rubens, sobre todo en los cuadros de temas mitológicos e históricos que realizó para el Salón de París (1699-1704), y que se conservan en el Museo del Prado.
Fuentes
«La Fosse, Charles de» en Enciclopedia del Museo del Prado.
Louis de Boullogne II (1657, París - 1733, París), conocido como fils Boullogne, fue un pintor francés Su hermano Bon Boullogne tambien era pintor y su padre Luis Boullogne temía rivalidad entre los dos hermanos si Luis el joven también fuera pintor por lo que en principio se opuso a su deseo de convertirse en artista. Sin embargo, su vocación finalmente ganó y cada tarde Louis cruzaba Paris para ir con Bon a dibujar a la Academia. A los 18 años gano el grand prixde pintura y se fue a Roma en 1676, al volver su hermano de allí. Hizo copias de La Escuela de Atenas y muchos otros trabajos de Raphael, de las que Gobelins hizo muchos tapices diferentes para el rey francés.
Volviendo a través de Lombardía y Venecia en 1680, Luis regresó a París y pronto se ganó una gran reputación. En 1681 fue recibido como miembro de la Academia: su obra de admisión mostraba a Augusto cerrando las puertas del templo de Jano, después de la batalla de Actium . El 3 de febrero 1688 se casó con Marguerite Bacquet.
En 1722, fue elegido para diseñar las medallas y lemas de la Academia de Inscripciones , recibiendo una pensión de 1.000 libras y la orden de Saint Michel- En 1723, fue nombrado rector de la Academia, en 1724, primer pintor del rey, que le dio titulo nobiliario para él y sus descendientes, y, en 1725, director de la Academia, cargo que ocupó hasta su muerte. Entre sus alumnos destacan cornical , Galloche y Courtin. Firme defensor de la Academia, Luis de Boullogne apoyo a sus estudiantes con sus enseñanzas y su protección.
Louis Boullogne fue enterrado en Saint-Eustache, la parroquia de su nacimiento. Dejó una vasta fortuna a cuatro hijos que tuvo con Bacquet
Referencias
* Amédée Caix de Saint-Aymour, Les Boullongne : une famille d'artistes et de financiers aux XVIIe et XVIIIe siècles , Ed. Amédée Caix de Saint-Aymour, Les Boullongne: une famille d'artistes et aux financieros de XVIIe et siècles Xviii, Ed. Henri Laurens, Paris, 1919. Henri Laurens, París, 1919. * Antoine Schnapper , Hélène Guicharnaud, Louis de Boullogne, 1654–1733, « Cahiers du dessin français » - n° 2, Ed. Antoine Schnapper , Hélène Guicharnaud, Louis de Boullogne, 1654-1733, «Cahiers du dessin français» - n ° 2, Ed. Galerie de Bayser, Paris, sd, ISBN 2205 672-00 6 . Galerie Bayser, París, sd, ISBN 672-00 2205 6 . * Ferdinand Hoefer , Nouvelle Biographie générale , t. Fernando Hoefer , Nouvelle Biographie générale, t. 7, Paris, Firmin-Didot, 1857, p. 13-4. 7, París, Firmin-Didot, 1857, p. 13-4.
Sería dificil encontrar otro artista que compaginara tan perfectamente el genio de un gran pintor y la habilidad de un político profesional, que fuera un sonsumado lingüista y un lector voraz, que se desenvolviera igual con artistas, eruditos y reyes, y que fuera, ademas, bendecido con garbo, buen semblante y dos matrimonios sumamente armoniosos. Su biógrafo italiano Bellori describe su afabilidad y prudencia, su erudición y elocuencia, su mente aguda, amplia cultura y dominio de todo tipo de temas. Fue, por supuesto, un artista al gusto de Sandrart. El escritor alemán lo conocía muy bien y apuntó que
...fue generalmente muy estimado a causa de su agradable conversación, su dominio de idiomas, y sus finos modales. Rápido y diligente en su trabajo, era cortés y amable con cualquiera, y como todos le encontraban agradable se hizo popular. Le serví gozoso puesto que, como artista, podia hacerme estupendas advertencias profesionales a través de sus disertaciones, consejos y conversación, tanto como por sus obras. Le juzgué no solo un artista excelente, sino igualmente dotado a la perfección de muchísimas virtudes
Era un hombre excepcionalmente favorecido por la naturaleza y su carácter resplandece a través de su abundante correspondencia, gan parte de la cual ha llegado hasta nosotros. En una carta a su erudito amigo Peiresc trata su reciente enlace matrimonial con Elena Fourment, hija de un comerciante y que entonces tenía dieciseis años, treinta y siete menos que él.
"Me decidí a casarme otra vez, puesto que aún no estaba inclinado a vivir la vida mortificada de un célibe, creyendo que, si debemos poner en primer lugar la continencia (fruimur licita voluptate cum gratiarum actione)- gocemos de los placeres legítimos dando gracias. He tomado una esposa joven de una familia honrada pero de la clase media, a pesar de que todo el mundo intentara persuadirme de que contrajero matrimonio en el seno de la Corte. Pero temía al orgullo, aquel vicio inherente a la nobleza, sobre todo en ese sexo; y por eso escogí una que no se sonrojara al verme coger mis pinceles en la mano. Y, a decir verdad, me hubiera costado cambiar el inapreciable tesoro de la libertad por las caricias de una vieja"
ünicamente un hombre muy equilibrado, seguro de sí mismo y de ninguna manera ambicioso podría afirmar tan desapasionadamente las motivaciones de sus acciones. Rubens no se dolía del estigma social que conllevaba la profesión de artista en ciertos círculos cortesanos, ni tampoco hay señal alguna en sus cartas de que estuviese resentido de sus escasos enemigos o críticos, uno de los cuales le creía "un hombre ambiciosos y codiciosos, que sólo aspira a que se hable de él y que busca favores"
Su gran éxito y riqueza le hicieron seguro de si mismo, pero nunca vanidoso. Sin jactarse pordía decir de su persona como artista:
"Confieso que estoy, por instinto innato, más capacitado para ejecutar obras muy grandes que pequeñas curiosidades. Cada cual según sus dotes; mi talento es tal que ningún trabajo, a pesar de us grandes medidas o la temática complicada, ha sobrecogido jamás mi ánimo"
Y con la misma certidumbre podía escribir de si mismo como político: "Os aseguro que en asuntos públicos soy el hombre más desapasionado del mundo, excepto en lo que concierne a mis bienes y a mi persona. Quiero decir que considero al mundo entero como mi país, y creo que debería ser muy bien recibido en todas partes"
Rubens era una de esas pocas personas cuya mente nunca estaba desocupada y cuyas facultades de concentración eran tales que ni siquiera un alarde de ostentación le hace menos impresionante. Otto Sperling, un danés que pasó por Amberes en 1621 y le visitó en su estudio, dejó este recuerdo de su experiencia:
"Fuimos a ver al celebrado y muy eminente pintor Rubens, a quien encontramos trabajando. Aunque ocupado con su pintura, había mandado que le leyesen a Tácito a la vez que él dictaba una carta. Guardamos silencio por miedo a molestarle, pero se dirigía a nosotros sin interrumpir su trabajo; mientras continuaba la lectura y seguía dictando su carta, contestaba nuestras preguntas como para darnos prueba de sus grandes facultades"
Sea o no totalmente convincente esta relación, evoca una imagen gráfica de la facilidad y versatilidad que figuraban entre los dones naturales de este gran artista caballero