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viernes, 10 de septiembre de 2010

Virxilio Blanco Garrido





Virxilio Blanco Garrido nace en Forcarei (Pontevedra) en 1896. Tuvo una personalidad inquieta, poco conocida en la plástica gallega, de difusión, por ahora, muy parcial y todavía de escasa valoración.

Siendo muy joven emigró a Cuba, en donde se inició en la pintura. Regresó a Europa y vivió en Madrid y París. En la capital francesa aprendió todos los modos postimpresionistas que caracterizan su paisajismo, en aparieencia descuidado y, sin embargo, tan lleno de sensiblidad.


Realizó pocas exposiciones, principalmente en Vigo y Santiago de Compostela. Su inquietud intelectual lo llevó a fundar la revista Alborear con Caldera Manzano. Fue becario de la Diputación de Pontevedra para una segunda estancia en París, aunque esta ayuda no se le renueva. Su independencia lo lleva a una vida bohemia y difícil, con periodos de verdadera miseria. Los años de postguerra civil son muy difíciles, con escaso aprecio a su innovadora obra, muera casi en el olvido. Un reconocimieto tardío tiene lugar en 1975, cuando un grupo de artistas, amigos y admiradores le dedican una lápida en el cementerio de su parroquia natal, donde reposan sus restos.


La pintura de Virxilio Blanco es mucho más francesa que gallega e incluso que la española. Se identifica con una etapa intermedia de su paisano Colmeiro, aunque el de Forcarei va estrictamente al paisaje, sin elementos humanos. Dibuja directamente con el pincel, en mancha grumosa, firme y sensible. Lo que falta de perfección aparente en sus cuadros lo suple la sensibilidad, como sucede con otro gran pintor casi contemporáneo, Hernando Viñes.

Está representado en museos de Galicia y en importamtes colecciones particulares. Es probable que buena parte de su obra estuviese repartida en casas de amigos, los descendientes de los cuales no supieron apreciarla.

(Información obtenida de Wikipedia)

viernes, 13 de agosto de 2010

Serafín Avendaño Martínez



Serafín Avendaño Martínez nace en Vigo en 1838. A muy temprana edad, con su hermano Teodomiro, se traslada a Madrid. Es discípulo de Esquivel y de Villaamil. Vivamente apasionado por la luz, el vigués se sitúa en el campo con el caballete, para captar directamente la realidad no desde las formas estrictas, sino desde el cromatismo.

Fue un ejemplo del preimpresionismo de la pintura gallega. De lento pero firme reconocimiento internacional en la actualidad, si bien en vida gozó de considerable prestigio, especialmente en Italia, donde residió largos años.

Comienza muy joven a conseguir galardones, ya que en 1858 alcanza medalla de plata en la Exposición de Galicia, con una acuarela todavía anecdótica, titulada «A miña tristura». Su pintura parte de la escuela paisajística creada por el belga Carlos de Haes, aunque pronto se separa de sus modos un tanto preciosistas y fríos.

La posición económica familiar de Avendaño le permite viajar por el mundo. En la década de los sesenta conoce Estados Unidos, donde se hacen famosos sus cuadros con la impresión de los torrentes fluviales de las cataratas del Niágara. Vija también a Inglaterra, Francia y Suiza. Compitiendo con Martín Rico, alcanza pensión para Roma. En 1864 consigue tercera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes, galardón que repite en 1892, y la segunda en 1899, compartiéndola con otro gallego prematuramente fallecido, Jenaro Carreró.

Sus correrías por Europa le llevan a establecerse en Italia a partir de 1876. Allí reside hasta finales de la centuria, integrándose en la escuela paisajística de Rivara, en la que ejerce notable influencia.

Su fama le lleva a conseguir distinciones de la Corona belga y la amistad íntima del gran compositor Giuseppe Verdi, en cuya finca «La Traviata» pasa temporadas de trabajo y relaciones cordiales.

De cuando en cuando, regresa a España, para participar en certámenes y mostrar su obra. En Vigo trabaja en la finca familiar de Bellavista, en el arranque de la barriada de Teis. Los últimos años de su vida los pasa en Valladolid, donde le llega la muerte en plena guerra Europea. Su prestigio le llevó a formar parte del jurado de exposiciones nacionales, y a colaborar en la revista «Blanco y Negro», a partir del año 1893 y hasta 1911.

En Italia se organizan numerosas exposiciones póstumas de sus obras, desde 1930 a 1990, en Roma, Turín, Génova y Milán. En Espña se le dedica atención a partir de 1940, cuando el Museo de Pontevedra, por iniciativa del maestro Xosé Filgueira Valverde, organiza la muestra titulada Enrique Campo y sus precedente.

Fallece en Valladolid en 1916.

(Información obtenida de Wikipedia)

jueves, 12 de agosto de 2010

Ovidio Murguía de Castro




Hijo del historiador Manuel Murguía y de la escritora Rosalía de Castro. Pasó a la historia como miembro de la llamada "Xeración Doente " -al fallecer a los 29 años, en plena fase de formación, del llamado "mal de pecho"- la más romántica de las enfermedades para los "últimos románticos": Jenaro Carrero, Parada Justel y Joaquín Vaamonde. Su obra y la de sus compañeros de generación, es el eslabón entre la pintura del XIX y la del XX, dando los primeros pasos hacia la renovación pictórica de la Galicia decimonónica.

En 1887 Ovidio acudió a clases de pintura de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, de Santiago de Compostela, ciudad en la que residió hasta los veinticuatro años. Allí tuvo como maestros a José Fenollera y Cancela del Río. Estas clases fueron también el lugar de encuentro con Jenaro Carrero, al que a partir de entonces le unió una gran amistad. De estos años data su primera obra, una pequeña acuarela, apunte de dos cabezas de ave. En Santiago, comenzó a pintar paisajes y escenas tomadas de sus visitas a los alrededores. El paisaje se convirtió, poco a poco, en el protagonista principal de su obra.

En el 1895, se trasladó por motivos familiares a A Coruña, cambio que le supuso una apertura a nuevos horizontes, nuevos amigos y nuevos contactos. Su obra comenzó a ser conocida y cotizada gracias a la exhibición en escaparates de tiendas y comercios, algo muy habitual en esa época.



En esta etapa su obra está influenciada por paisajistas como Avendaño o el pintor de moda en el momento, Casimiro Sainz. Su código representativo se cifra casi siempre en soluciones semejantes: los árboles desnudos del primer plano, los toques plateados en los regatos o los fondos dorados sobre las montañas distantes y onduladas.


En el otoño de 1897, eligió Madrid, como otros compañeros de "xeración ", para ampliar su formación. Un año después de su llegada a la Villa, acudió a las clases del Círculo de Bellas Artes. Aprovechó su estancia para estudiar a los grandes maestros del Museo del Prado, como Velázquez, Fortuny, Claudio de Lorena o Haes, influencia, ésta última, determinante en su obra ya que le llevará hacia un realismo más objetivo y menos anecdótico.


En esta época, bajo la protección de Montero Ríos, entonces presidente del Senado, consiguió una plaza en el Ministerio de Ultramar, además del encargo de la decoración del Palacio de Lourizán, que el político poseía en Pontevedra. Éste fue el último encargo que realizó, ya que murió sin llegar a concluirlo.

Hoy su obra forma parte de Museos y Colecciones Institucionales de gran relevancia, como el Museo de Belas Artes de A Coruña, el Museo de Pontevedra, el Museo do Pobo Galego, la Real Academia Galega, la Diputación Provincial de A Coruña, la Diputación Provincial de Pontevedra, la Colección Caixanova, y la Colección Caixa Galicia (A Coruña).
REF.
Fundación CAIXA GALICIA