





Génova era una ciudad próspera, los comerciantes genoveses se habían enriquecido mediante el nuevo comercio de ultramar y las manipulaciones de la banca internacional. A partir de la segunda mitad del siglo XVI se convirtieron en constructores a gran escala y mecenas de las artes. Los artistas genoveses no tenían problemas para ganar dinero y menos para gastarlo.

Giovacchino Assereto, 1600-1649, casi olvidado y redescubierto recientemente, sacó provecho de las conexiones ultramarinas de Génova. Era casi tan famoso por su condición de ingeniero de caminos como por sus pinturas y grabados. Despues de una estancia en España marcho a las Indias para realizar un túnel pero a consecuencia de su desplome tuvo que huir apresuradamente y volver a Genova, trayendo consigo una considerable cantidad de dinero.

No sabía moderar sus gastos, de modo que se gastó todo en fiestas y en todo tipo de placeres, a pesar de los consejos de algunos amigos para que guardase algo para la vejez.
FUENTE-CATEDRA- grandes temas