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miércoles, 30 de enero de 2013

ANDREA MANTEGNA






Sagrada Familia  - Cuadro 4036


 Andrea Mantegna es uno de los grandes creadores del Quattrocento italiano. Natural de Isola di Cartura, entre Padua y Vicenza, vio la luz hacia 1431, formándose en Padua con el pintor Squarcione - apasionado estudioso de la época romana y coleccionista de objetos arqueológicos, afición que heredó el propio Andrea - quien le consideró su hijo adoptivo. Ya en sus años jóvenes se interesó por la perspectiva tomando como referencia las obras de Paolo Ucello,Andrea del Castagno o Fra Filippo Lippi, maestros que habían trabajado en Padua. En 1448 Mantegna tiene taller propio y realiza su primera obra, desgraciadamente perdida. 

 La victoria de la virtud  - Cuadro 4033

Se inició como fresquista al año siguiente, en la decoración de la capilla Ovetari junto a Nicolò Pizollo, destruida por los efectos de una bomba en 1944. Ya en estos primeros momentos se aprecia la influencia en sus figuras del escultor Donatello, dando la impresión de ser estatuas de bronce o piedra por lo que a esta primera época se la conoce como el "estilo pétreo". También se interesa por la perspectiva, como se aprecia en la Asunción de la Virgen, siguiendo la Trinidad de Masaccio.


 Cristo en el Templo  - Cuadro 4035

 Durante la ejecución de este encargo en la iglesia de los Ermitaños, se trasladó a Venecia, donde se relaciona con la familia Bellini, contrae matrimonio en 1452 con Nicolasia, hija de Jacopo y hermana de Giovanni, y establece una estrecha relación con sus cuñados, como se observa en la Oración en el huerto o la Presentación en el templo. A su regreso a Padua realiza una de sus obras más importantes: la Pala de San Zenón, donde introduce el lenguaje de la "Sacra Conversazione", continuando con su estilo monumental y pleno de fuerza. El afán por lo escultórico se pone de manifiesto en el San Sebastián de Viena, pintado en estos años, donde se interesa por los fondos arquitectónicos inspirados en el mundo clásico. 

 Esperando los funcionarios  - Cuadro 790809



Con 29 años Andrea se instala en Mantua y permanece como pintor de corte de la familia Gonzaga hasta su muerte, realizando allí sus obras más importantes: la decoración de la Cámara de los Esposos, donde los Gonzaga son retratados en diversas actitudes; el interés por la perspectiva y las referencias antiguas le llevan a abrir la sala gracias a las referencias a la campiña plagada de castillos y ciudades, destacando el Óculo fingido que sirve de coronamiento a la estancia. También de la estancia en Urbino sería la Muerte de la Virgen, donde la perspectiva y las figuras dotan al conjunto de un sereno equilibrio.
 Un panel  - Cuadro 790848


 Su fama le hizo ser llamado a Roma por el papa Inocencio VIII para decorar una de las capillas del palacio del Belvedere, destruida en 1780, regresando de nuevo a Mantua en 1490, cuando inicia los lienzos del Triunfo del César, evocación majestuosa del mundo romano que recuerda los frisos y relieves históricos de la Antigüedad. Isabella d´Este le encargó la decoración de su "Studiolo", donde pintó el Parnaso y el Triunfo de la Virtud. Durante estos últimos años sus imágenes religiosas se hacen más intimistas y desaparecen las referencias arquitectónicas para representar un fondo neutro aunque en algunas, como la Madonna de los Caballeros o la Virgen Trivulzio, continúa con dichas referencias. Las figuras siguen siendo escultóricas, interesándose por los escorzos y la perspectiva, como se muestra en el Cristo muerto, una de las más bellas obras de la pintura universal. Su afición por el mundo clásico le llevó a realizar escenas que simulan relieves como la Introducción del culto de Cibeles en Roma o Sansón y Dalila. La gran aportación de Mantegna a la pintura del Quattrocento será dotar de una monumentalidad escultórica suprema a las figuras, tomando las ideas de Masaccio y llevándolas a su máxima expresión. No debemos olvidar su producción retratística y sus dibujos y grabados, que sirvieron de inspiración a los maestros del Cinquecento.

 ARTEHISTORIA

jueves, 1 de diciembre de 2011

Andrea Mantegna

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Andrea Mantegna (Isla de Carturo, ca. 1431Mantua, 13 de septiembre de 1506) fue un pintor cuatrocentista italiano.

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ció en Isla de Carturo (Isola di Carturo), un burgo en las cercanías de Padua, pero que en la época pertenecía al condado de Vicenza. A los 10 años comienza a trabajar en el taller de pintura de Francesco Squarcione en Padua. A los 17 años se independiza, cansado de que su talento artístico sea apropiado por su mantenedor.

En aquellos momentos Padua hierve como un lugar especialmente propicio para el arte de Mantegna. Él frecuenta los anticuarios de la ciudad, presta especial atención a la pintura y el arte de la antigua Roma y va perfilando su propio estilo. Sus primeros trabajos importantes los realiza en la capilla de San Jacopo y San Cristoforo de los Ovetari (iglesia de los Eremitani de Padua), junto con Ansuino da Forli, perdidos en su mayor parte tras los bombardeos sobre la ciudad en la Segunda Guerra Mundial.




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En 1453 se casa con Nicolosia Bellini, cuyos hermanos —Giovanni Bellini, Gentile y Niccolò—, son también reconocidos artistas. En 1459, Ludovico Gonzaga convence al autor para que se traslade a Mantua. A partir de este momento trabajará toda su vida para la familia Gonzaga, bajo el mecenazgo directo de Isabel de Este, marquesa de Mantua y esposa de Francisco II Gonzaga. Realiza el que, para muchos, es su trabajo más importante: la decoración mural de La cámara de los esposos en el Palacio Ducal de los Gonzaga donde retrata a toda la familia llevando la perspectiva (que tan bien ha estudiado) a nuevas fronteras nunca antes vistas, de tal suerte que las paredes de la habitación parecen haber desaparecido hasta convertirse en escenas de la propia habitación. Realizó, para una capilla del castillo ducal mantuano, un retablo del que forma parte el Tránsito de la Virgen que se conserva en el Museo del Prado.


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También antes de los 30 años realiza el San Sebastián en Viena, explotando su fama por toda Italia. Tras una estancia en Roma a las órdenes del Papa Inocencio VIII para restaurar distintas obras, regresa a Mantua para comenzar (entre 1489 y 1490) la serie de lienzos de Los triunfos del César (conservada en el palacio de Hampton Court en Gran Bretaña) y Parnaso (1497) encargado por Isabel de Este (que se conserva en el Museo de Louvre). Posteriormente, con El Cristo muerto, Mantegna dará la pauta de la pintura del los años siguientes. Su trabajo tiene cierta semejanza con el de su contemporáneo Melozzo da Forli, seguidor de Ansuino.

La figura humana clásica será una de sus obsesiones, y reflejará en sus obras cuerpos de perfectas proporciones, sólidos y de gran expresividad. Donatello será su influencia en este periodo llamado «pétreo». Los primeros años del siglo XVI estarán claramente influenciados por Mantegna en toda la pintura italiana.



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Mantegna produjo así mismo diversos grabados, medio apropiado para difundir su dibujo incisivo. Tuvieron gran repercusión y se distribuyeron incluso en Alemania, por lo que influyeron a artistas de varios países europeos. Con todo, su autoría no es segura: se le asignan con seguridad solamente siete planchas, y las demás se atribuyen a grabadores más o menos próximos a su círculo, como Giovanni Antonio da Brescia (Zoan Andrea) y varios anónimos diferenciados con nombres como Premier engraver y Master of 1515. La Royal Academy de Londres les dedicó especial atención en la exposición antológica Andrea Mantegna y en el correspondiente catálogo (ed. Thames and Hudson, 1992).

Existen grabados de Mantegna en España, como El combate de los dioses marinos (Madrid, Biblioteca Nacional de España) y Cristo bajando al Limbo (Madrid, Palacio de Liria, colección de la Casa de Alba).



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Por mucho tiempo Mantegna fue considerado el autor de una serie de 50 grabados particulares, el Tarot de Mantegna, enigmática obra maestra del arte del grabado. Pero, como demostrado por Giordano Berti en el catálogo de la exposición A casa di Andrea Mantegna. Cultura artistica a Mantova nel Quattrocento (Mantua, 2006), no se trata propiamente de un Tarot, ni tampoco de una creación del celebre pintor. Esta baraja, de la que se conservan una decena de ejemplares en diversas bibliotecas y museos, se realizó en Italia, en Ferrara o en una ciudad del Véneto, hacia 1465. Se trataba claramente de un juego educativo que representa una concepción del mundo típica de la Edad Media, es decir un cosmos en miniatura expresado por cinco grupos: condiciones humanas, Apolo y las Musas, Artes liberales, principios cósmicos y virtudes cristianas, cuerpos celestes.