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lunes, 19 de octubre de 2015

Adélaide Labille-Guiard







Adélaide Labille-Guiard  1749 - 1803


Pintora francesa, retratista de la nobleza antes de la revolución. Mujer que triunfó en un mundo de hombres, descrita a menudo como rival de Elisabeth Louise Vigée-Lebrun, aunque en realidad esta fue una invención de otros artistas. Despues de triunfar en el Salon de 1783 apareció un panfleto acusandola de una moralidad poco apropiada. A pesar de todas estas acusaciones fue una promotora de de los derechos de las artistas y tuvo una carrera de éxito como profesora.

Hija de un comerciante parisino, se preparó con su compañero de niñez, François-André Vincent. Abrió su propio estudio en la década de 1780 y se convirtió en la pintora de la realeza y de la aristocracia. En 1783, fue adimitida como miembro de la Académie Royale.


Cuando estalló la Revolución Francesa, a pesar de que las ideas politicas de Adélaide  eran republicanas, por el hecho de haber trabajado para la familia real, la puso en una situación incómoda. Aceptó pintar a lideres revolucionarios como Rebespierre y fue mejor aceptada.

Se casó dos veces, primero con Louis-Nicolas Guiard y con las leyes de la revolución, se divorció y se casó con su maestro de juventud. François-André Vincent

miércoles, 22 de octubre de 2008

Adélaide Labille-Guiard



( Alençon, 1749 – Paris, 1803)

Adelaide Labille-Guiard fue una importante retratista francesa de finales del siglo XVIII, que ejecutaba retratos de la Familia Real Francesa y de la aristocracia anterior a la Revolución Francesa así como de los miembros del nuevo gobierno republicano posterior a la misma.

Estudió primero con un miniaturista y posteriormente la técnica del pastel y el retrato con Maurice-Quentin de la Tour. Fue elegida miembro de la Académie Royale el mismo día, en 1783 que su rival, Elizabeth Vigée-Le Brun. Poco después la Academia limitó el número de mujeres , pero Labille-Guiard hizo campaña para abrir este privilegio a otras mujeres.

Los retratos de Labille-Guiard eran francos, nada pretenciosos, perceptivos y desprendían un fino sentido del color. Al igual que sus contemporáneos, describía cuidadosamente las texturas y detalles de los ropajes de sus modelos. Famosa y respetada, recibió el mecenazgo de la corte y de artistas como Hubert Robert. Fue nombrada pintora oficial de las hijas de Luis XV.

Cuando apoyó la Revolución Francesa, perdió a su clientela, y los revolucionarios le ordenaron destruir las numerosas pinturas inacabadas de temas relacionados con la monarquía en las que había trabajado durante años. Con esta destrucción, vino el fin de sus esperanzas para ganar el rango más alto de la Academia, como pintora de historia.